Hacia el punto de la sandez

22. junio 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Ayer volvieron a ponerse de manifiesto dos de las razones que más influyen en la actual situación de la economía española. Por un lado, una clase empresarial con una mentalidad cicatera, miope, cortoplacista, profundamente avariciosa, y hasta cierto punto, decimonónica. Por otro, una clase política plagada de gobernantes dispuestos a complacer en todo momento los deseos económicos más inconfesables de la clase empresarial, aun a costa de lesionar el interés general.

La escuela de formación de la CEOE, pomposamente llamada Instituto de Estudios Económicos (IEE), presentó ayer un informe titulado “Hacia el punto de inflexión” en el que, con un cinismo sin precedentes, afirma que para generar “confianza empresarial” es preciso reducir el déficit público. Uno de los dogmas clásicos del neoliberalismo que, por supuesto, carece de explicación científica.

Y para reducir el déficit público por el lado de los ingresos, los formadores gremiales de los empresarios españoles proponen suavizar los impuestos directos (Renta, Sociedades,…) e incrementar los indirectos (IVA, carburantes,…). Por el lado de los gastos, su propuesta consiste en rebajar las pensiones, los salarios de los funcionarios y las prestaciones por desempleo, así como despedir a miles de empleados públicos.

Seguramente, este “Instituto” no ha tenido en cuenta que las principales organizaciones económicas internacionales (FMI, OCDE, OIT, UNCTAD,…) afirman desde hace meses que la debilidad de la demanda interna es el factor que más está influyendo en el desmoronamiento de la economía española. Una debilidad fundamentada en el progresivo desequilibrio que existe entre el poder adquisitivo de una minoría que se enriquece y de una inmensa mayoría que se empobrece con la puesta en marcha de las recetas neoliberales.

A ellas aludieron también los “sabios” del IEE, al afirmar que las reformas puestas en marcha por los gobiernos de Rodríguez Zapatero y de Rajoy son insuficientes, incompletas y tardías. Los empresarios españoles quieren más.

Y aquí entra en juego el segundo factor de nuestra decadencia económica: el político. La realidad ha demostrado que todos los sacrificios sociales ofrecidos por los dos últimos gobiernos de España sólo han servido para incrementar el desempleo, para precarizar las condiciones laborales y para que la mayor parte de la población vea fuertemente reducido su nivel de renta. Todo en aras de un futuro que nunca llega, y que cuando llegue, estará definido por salarios de miseria, por prestaciones sociales ridículas y por un poder omnímodo de quienes detentan el poder económico.

Será la transformación definitiva de la democracia en plutocracia, después de haber pasado por la fase intermedia de mercadocracia, en la que nos encontramos actualmente.

Frente a eso, y desde la simple defensa del contenido social de la Constitución Española con el que algunos golpistas de traje y corbata pretenden acabar, sólo cabe la protesta ciudadana y la contrapropuesta desde la calle. Todo lo demás, conduce a un progresivo empeoramiento de la situación económica del país, aunque los cicateros, miopes, cortoplacistas, avariciosos y decimonónicos formadores de los empresarios españoles no sepan o no quieran verlo.

 

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