¡Hagan juego, señores!

8. junio 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Mientras el multimillonario Sheldon Adelson sigue intentando convencer a las autoridades españolas para que le habiliten un territorio sin ley en el que construir su “Eurovegas”, los apostadores de la macroeconomía mundial continuaron ayer jugando con los números de nuestro país en su particular casino financiero.

Así, el Fondo Monetario Internacional estimaba en 40.000 millones de euros (más de 6,6 billones de las antiguas pesetas) el volumen del agujero financiero–inmobiliario en el que está inmerso el sector financiero español. Paralelamente, el secretario general del Partido Popular Europeo, el español Antonio López–Istúriz, haciéndose eco de cifras publicadas en prensa, hablaba públicamente de entre 80.000 y 100.000 millones.

Poco después, el portavoz español del comisario europeo de Economía, Amadeu Altafaj, declaraba a la prensa que consideraba “irresponsable y disparatado” hablar de una deuda situada entre 40.000 y 80.000 millones de euros (¿significa que consideraría “razonable” una cifra inferior a los 40.000 ó superior a los 80.000?).

Al mismo tiempo, el prestigioso diario británico Financial Times hablaba de 80.000 millones, Standard & Poor’s de entre 20.000 y 52.000, y Fitch de entre 60.000 y 100.000, justo antes de que esta última agencia de calificación rebajara la nota de España en tres escalones, desde A a BBB, con perspectiva negativa.

Afortunadamente, ante todo este maremágnum de apuestas, ayer emergió cual coloso la figura de Mariano Rajoy diciendo a los periodistas que “en este asunto, pregúntenme a mí, háganme el favor, pregúntenme a mí…”, ya que, como acertadamente apuntó, “comprendo que todo el mundo diga cifras, pero el presidente del Gobierno de España no puede, porque cuando el presidente del Gobierno de España diga una cifra, esa cifra tiene que ser la de verdad”.

Todo un memorable intento de Rajoy para evitar colosales engaños como aquellos a los que nos sometieron sus dos predecesores al hilo, por ejemplo, de las armas de destrucción masiva iraquíes que no existían, o de la crisis que no era crisis sino simple catarro veraniego.

También podremos evitar (o al menos, identificar al embustero) informaciones falsas, como aquella que dio el Gobierno de España hace un mes cuando habló de un rescate a Bankia de entre 7.000 y 10.000 millones de euros, que luego tuvieron que ser 19.000 (unos 3,1 billones de pesetas).

 

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