Hay tiempo hasta el martes

27. julio 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Será mañana cuando las Cortes de Aragón tomen una decisión definitiva sobre la reforma del Reglamento que permitiría a CHA tener grupo propio con dos diputados (en lugar de los tres requeridos ahora mismo), y a IU formar en solitario el grupo mixto, con acceso a todas las comisiones de la Cámara.

En la reunión de la Comisión de Reglamento celebrada la pasada semana, una mayoría formada por PP, Podemos, PAR y Ciudadanos se mostró contraria a este cambio. A favor estuvieron PSOE, CHA e IU.

Hace unos días explicábamos en este mismo espacio las razones por las cuales Podemos debería abandonar su pinza con la derecha, y pasar al bando de los que tratan de compensar, al menos en parte, los injustos efectos de ese pilar del bipartidismo llamado Ley d’Hondt. Las matemáticas dicen que con un sistema proporcional de circunscripción única (el que mejor refleja el voto de la gente), tanto CHA como IU hubieran obtenido los tres diputados que les dan derecho a formar un grupo parlamentario propio en las Cortes de Aragón.

Hoy planteamos otra reflexión: cómo entenderán los votantes de Podemos que su partido se alíe con la derecha neoliberal para perjudicar la pluralidad política, y de paso, los intereses de dos partidos de izquierda que han estado en la calle y en las instituciones luchando contra los recortes, las privatizaciones y las reformas antisociales puestas en marcha por el PP.

La estrategia de Echenique en Aragón y de Iglesias en el conjunto del Estado consiste en laminar a los otros grupos de la izquierda para que Podemos quede como el único partido progresista del país; un partido que dice que se hubiera arrodillado ante el dios Mercado como Tsipras en Grecia o Zapatero en España. La palabra “gatopardo” viene de nuevo a la mente.

 

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