Hiroshima en la memoria

6. agosto 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Las leyes de la guerra vigentes en aquel momento prohibían expresamente que los combatientes atacaran a la población civil, pero en noviembre de 1936 Franco ordenaba el primer bombardeo masivo sobre Madrid con el propósito de desmoralizar a sus habitantes para acelerar la rendición de la capital de la República. La estrategia se repitió meses después en Durango (31-3-1937) y en Guernica (26-4-1937).

Nueve años después, y siguiendo las enseñanzas de los fascistas, el gobierno de los Estados Unidos ordenaba arrojar la primera bomba atómica de la historia sobre población civil. Hoy se cumplen 70 años de una masacre que dejó tras de sí 120.000 muertos y cientos de miles de personas con graves secuelas en sus vidas y en las de sus descendientes.

120.000 muertos que jamás merecieron la detención, el juicio y la condena de quienes ordenaron sus asesinatos. De hecho, todavía se pueden escuchar voces diciendo que aquel “acto de guerra” consiguió la rendición inmediata del Imperio Japonés, evitando muchas más muertes en el frente del Pacífico.

Lo que en realidad quieren decir los justificadores de aquel genocidio es que al gobierno norteamericano le restaban popularidad las imágenes de los féretros de los soldados estadounidenses procedentes del Pacífico, por lo que decidió rebajar el valor a las vidas de los civiles extranjeros, y subírselo a las de los combatientes propios. Esa fue también una táctica empleada por los nazis contra la Resistencia en toda Europa.

En cualquier caso, las masacres de Hiroshima y Nagasaki confieren a los Estados Unidos, el país de la libertad y la democracia, el dudoso honor de ser la primera nación, y de momento, la única, que ha lanzado bombas nucleares contra población civil desarmada.

 

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