Hollande entierra la socialdemocracia

4. julio 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Era normal que un apóstol del neoliberalismo como Pedro Passos Coelho se prestara a incumplir las normas internacionales de navegación aérea para agradar al emperador norteamericano. Lo que resultaba de todo punto impensable es que un gobernante socialdemócrata europeo como François Hollande antepusiera los deseos de una Administración que secuestra, espía, tortura y asesina impunemente cuando le viene en gana, respecto a los ideales de justicia social, dignidad humana y democracia propios de la ideología que el presidente francés dice defender.

El bochornoso y deleznable espectáculo que este martes ofrecieron al mundo Portugal y Francia denegando los permisos de sobrevuelo y de aterrizaje al avión presidencial de Evo Morales ante la sospecha de que en él podría estar viajando el ex agente de la CIA arrepentido Edward Snowden, no sólo supone un atentado flagrante contra la soberanía del Estado boliviano, sino que constituye toda una declaración de principios a favor de quienes quebrantan a diario el secreto de las comunicaciones ajenas.

Llama la atención que dos defensores de la libertad, de la justicia y del Estado de Derecho como Julian Assange y Edward Snowden deban vivir hoy escondidos para eludir la persecución de Washington, del mismo modo que un defensor de la libertad de expresión como Salman Rushdie tuvo que vivir escondido en su momento para esquivar las amenazas de muerte lanzadas por el integrismo islámico iraní.

François Hollande pudo elegir el martes entre los defensores de la libertad y aquellos que la pisotean a diario para fortalecer su dictadura neoliberal encubierta. El presidente francés optó por enterrar su ideología colocándose al lado de los mercados y de las cloacas. A buen seguro, tanto los padres de la patria norteamericana como los de la Revolución Francesa, hubieran apostado por la libertad y por el ser humano.

Así pues, quienes busquen en los partidos socialistas europeos una alternativa política y económica de izquierdas frente a la ideología neoliberal dominante, pierden el tiempo ya que nunca van a encontrarla. La actitud de Hollande en esta mini crisis diplomática, unida al arrodillamiento de ZP ante el dios Mercado, a la voluntad pactista de Rubalcaba respecto al régimen de Rajoy, o a la cohabitación gubernamental de los socialistas griegos del PASOK con los ultraliberales de Nueva Democracia, dejan claro que las respuestas de izquierda quedan hoy muy lejos de los partidos socialistas europeos.

 

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