Iberdrola, Venezuela y el capitalismo trucado

12. mayo 2017 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Hay quienes creen que la capacidad autorreguladora del libre mercado es la que garantiza la perfecta asignación de recursos entre las personas, tal como dijo Adam Smith hace 241 años en La riqueza de las naciones. Son los mismos que califican de “anticuada” la crítica al liberalismo que Karl Marx formuló hace 150 años en El Capital.

Desgraciadamente para ellos, las relaciones laborales de explotación brutal que persisten en los países en desarrollo, las crecientes desigualdades sociales en el llamado “primer mundo”, y sobre todo, la denuncia que la Fiscalía Anticorrupción acaba de presentar contra Iberdrola ante la Audiencia Nacional española, dejan sin argumentos a estos heraldos del liberalismo. Un inconveniente menor para ellos, puesto que todo contratiempo ideológico es perfectamente subsanable con grandes dosis de publicidad y propaganda.

Una buena campaña es capaz, incluso, de hacer comprender a la población que el interés individual de unos cuantos por hacerse ricos repercute positivamente en el interés general mediante una correcta asignación de recursos entre las personas, alcanzada de manera espontánea a través de la oferta y la demanda.

El problema viene cuando ocho personas (Bill Gates, Amancio Ortega, Warren Buffett, Carlos Slim, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Larry Ellison y Michael Bloomberg) llegan a poseer tanta riqueza como los 3.600 millones de personas más pobres del planeta, cuyos nombres, desgraciadamente, no hemos podido incluir en este artículo por razones de espacio.

El problema viene también cuando una multinacional energética como Iberdrola es denunciada por robar 20 millones de euros a los usuarios, manipulando a su favor el orden “perfecto” de la oferta y la demanda. Según la Fiscalía, entre los días 30 de noviembre y 23 de diciembre de 2013, Iberdrola redujo su producción en las centrales hidroeléctricas del Duero, el Sil y el Tajo para aumentar la escasez de electricidad, y con ella, el precio de mercado de la misma.

Se abre ahora uno de esos procesos judiciales eternos en los que una legión de abogados de Iberdrola pondrá en tela de juicio la consistencia de las pruebas contra su cliente, dando a entender que esta presunta voluntad de manipular el mercado es tan difícil de demostrar como la entrega de sobres de dinero negro a los dirigentes del PP por parte de su tesorero.

De este modo, queda como papel mojado el artículo 281 del Código Penal, ese que la Fiscalía esgrime contra Iberdrola, y que condena a penas de uno a cuatro años de prisión a todo el que “detrajere del mercado materias primas o productos de primera necesidad con la intención de desabastecer un sector del mismo, de forzar una alteración de precios, o de perjudicar gravemente a los consumidores”.

Por cierto, este tipo penal encajaría perfectamente con la actitud de la patronal venezolana, que desde hace años está desabasteciendo interesadamente el mercado interior del país con el fin de desestabilizar al gobierno elegido en las urnas. Pero, claro,… las grandes agencias propagandístico-mediáticas del dios Mercado no se ocupan de “informar” sobre estas cosas.

 

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