Iluminando potencialidades

4. abril 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Acaba de conocerse la intención del Gobierno de Aragón de invertir casi un millón de euros en el acondicionamiento de la Estación Internacional de Canfranc. Una medida a todas luces acertada, que incluye el desembolso de 138.000 euros para la instalación de luminarias que realcen la belleza del edificio en horario nocturno, así como su potencial de atracción turística.

El problema radica cuando este mismo criterio no se aplica en otros edificios emblemáticos de la comunidad autónoma, algunos de los cuales, incluso, tienen recién instalados los sistemas de iluminación monumental. Es el caso del Pabellón Puente (amortecido por la nefasta gestión que sobre él está realizando una empresa concesionaria llamada Ibercaja), y de la Torre del Agua (actualmente, gestionada directamente por una empresa pública del Gobierno de Aragón, tras la espantada que protagonizó CAI para tratar de esconder sus propias incapacidades).

Ésta última, que nació en 2008 con el propósito de servir de referente para la nueva Zaragoza que la Expo trajo consigo (elevando, de paso, el sempiternamente maltrecho skyline de la capital aragonesa), permanece apagada por decisión del mismo Gobierno de Aragón que ahora pretende instalar iluminación monumental en un edificio grandioso, aunque ubicado en un municipio de 572 habitantes.

Si el sentido común indica la idoneidad de realzar el valor de la Estación Internacional de Canfranc como uno de los elementos patrimoniales aragoneses que están en situación de dinamizar cultural y económicamente el territorio en el que se asientan, ¿qué es lo que impide que cada noche se vuelva azul la subyugante piel de la Torre del Agua?

En el caso de que el problema sea el coste, cabe recordar a los responsables del Gobierno de Aragón que, según un estudio realizado hace cuatro años por la Asociación Legado Expo Zaragoza, el coste de iluminar las lámparas de bajo consumo que cubren el exterior de la torre era en aquel momento de 6,14 euros por hora. Teniendo en cuenta que durante los últimos cuatro años el precio de la electricidad ha subido en España alrededor de un 50%, ¿sería demasiado caro iluminar cada noche este icono de la capital aragonesa por unos 9 euros la hora? ¿Es asumible para el Gobierno de Aragón un gasto anual de 9.800 euros anuales, a cambio de iluminar la Torre del Agua tres horas cada noche?

 

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