Independentistas

26. marzo 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Seguramente, la mayor parte de la ciudadanía española recuerda aquellos tiempos del tripartito catalán, cuando el PP criticaba al PSOE por pactar con los independentistas de ERC, e incluso se atrevía a acusar a Rodríguez Zapatero de “romper España” por la trascendencia que los populares atribuían en la política estatal a ese pacto autonómico.

Pues bien, apenas 15 meses después de aquellos rifirrafes, son populares catalanes los que se encuentran ahora apoyando a una formación independentista como CiU para que ejerza el gobierno de la comunidad autónoma. La trascendencia estatal de este acuerdo autonómico se manifiesta también en los reiterados apoyos que suele recibir el Grupo Popular por parte del Grupo Catalán (CiU) en el Congreso de los Diputados.

El pasado miércoles advertíamos en nuestro editorial “El catalejo de Ana Pastor” sobre la posibilidad de que las dos comunidades autónomas españolas con conexiones de alta capacidad con Europa (Euskadi y Cataluña) iniciasen a medio plazo “procesos independentistas promovidos por sus partidos nacionalistas de izquierda (por aquello de la “identidad nacional”) y secundados por los de derecha (por aquello de la rentabilidad económica)”.

No ha tardado Convergencia Democrática de Cataluña (partido principal de la coalición Convergencia y Unión), en darnos la razón. En su Congreso de este fin de semana, su presidente Artur Mas arengaba a sus delegados y delegadas con la afirmación de que “Cataluña quiere los mismos poderes que cualquier Estado de la Unión Europea”. Por su parte, el nuevo secretario general, Oriol Pujol, insistía en la idea de “transición nacional”, para acabar señalando que el objetivo de Cataluña es tener un “Estado propio” dentro de la UE, con la “independencia económica” como paso previo.

La transición de CDC desde el autonomismo hacia el independentismo es evidente. Los únicos que parecen no darse cuenta del cambio son los dirigentes del Partido Popular, dispuestos a invertir dinero público español en un Corredor Mediterráneo que, una vez construido, podría no garantizar una comunicación directa entre España y la Unión Europea. Otras alternativas como la Travesía Central del Pirineo, sí lo harían.

En cualquier caso, y volviendo a la actualidad política, Mariano Rajoy y su equipo deberían aclarar cuanto antes si son partidarios o no de apoyar a un partido independentista para que siga al frente de la Generalitat.

 

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