Je suis Titiritero

8. febrero 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Vivimos en un país donde el Estado reconoce a través de documento oficial que discrimina a un trabajador de izquierdas por razones ideológicas. Vivimos en un país donde se sigue maltratando la memoria de las víctimas del terrorismo franquista, mientras se organizan impunemente actos de enaltecimiento del fascismo. Vivimos en un país donde el asesino ultraderechista condenado por matar a una joven activista de la izquierda, es contratado años después como asesor del Ministerio del Interior.

Son algunos de los frutos de una Transición idealizada últimamente por algunos personajes como el “socialista” Alfonso Guerra, pero que en realidad sólo sirvió para mantener las riendas económicas del país en las mismas manos que las habían manejado durante los últimos siglos. A cambio, estas élites sólo tuvieron que conceder ciertos derechos y libertades acordes con los tiempos y los entornos.

Derechos y libertades que ahora empiezan a retroceder, gracias al avance del neoliberalismo como paradigma económico, político y cultural. Un proceso en el que la razón y el sentido común sufren el mismo atropello que las libertades públicas y los derechos sociales.

Y es que sólo una pandilla de descerebrados pueden interpretar como “enaltecimiento del terrorismo” una escena en la que un títere-policía le coloca a una títere-detenida un cartel en el que se lee “Gora Alka Eta” después de apalearla. Cualquier persona en su sano juicio sabe que no se está enalteciendo el terrorismo, sino satirizando esos montajes policiales, tan reales como la vida misma, en virtud de los cuales –por ejemplo– la Fiscalía del Estado (esa misma que defiende a la infanta) pide cuatro años de cárcel para la activista zaragozana de IU Raquel Tenías, por el horrible delito de intentar volver a casa tras las Marchas de la Dignidad del 22-M.

Sin embargo, el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno ha decidido decretar nada menos que prisión preventiva sin fianza a los dos titiriteros que este viernes representaban la función “La bruja y don Cristóbal” en una plaza de Madrid.

Esta sátira de la “caza de brujas” contra los movimientos alternativos (cuyo único pero es que quizá no fuera adecuada para el público infantil), ha acabado por cumplirse en las carnes de quienes la representaban. Hay incluso algunos políticos como el portavoz del PSOE, Antonio Hernando, que ha defendido la censura gubernamental previa, acusando al Ayuntamiento de Madrid de no haber visionado la obra antes de programarla.

Es posible que ya se haya emitido una orden de busca y captura contra la Bruja Avería por haber dicho en los años ochenta aquello de “¡Viva el mal, viva el capital!”.

En cualquier caso, tras haber colocado aquí el listón la Audiencia Nacional, es de esperar que a partir de ahora sean detenidos y encarcelados preventivamente y sin fianza todas las personas que exhiban símbolos del terrorismo franquista. Más de 100.000 víctimas hacinadas en cunetas y barrancos lo están pidiendo a gritos. La dignidad constitucional, también.

 

Tags: , , , , ,

Comentarios cerrados