Juramentos y lealtades

14. julio 2011 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

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Dos puntos en el espacio son suficientes para trazar una línea recta. Y una línea recta basta para definir una trayectoria. Sobre esta base, la trayectoria que ha comenzado a transitar Eloy Suárez como jefe de la oposición en el Ayuntamiento de Zaragoza es realmente inquietante, y posiblemente inadecuada, en el seno de un partido político que trata de presentarse ante sus potenciales electores y electoras como una opción de centro.

 

El primer punto de la trayectoria quedó fijado en la rueda de prensa que Suárez ofreció el pasado 11 de junio, tras la reelección de Juan Alberto Belloch como alcalde de Zaragoza. En un tono agresivo y totalmente ajeno al concepto de saber perder con deportividad, Suárez afirmó que la investidura del candidato socialista es “lo contrario a lo que los ciudadanos expresaron democráticamente el pasado 22 de mayo” y que “dos formaciones de signo radical que suman el 18% de los sufragios, son las que deciden ahora sobre los asuntos estratégicos de la ciudad”.

 

El segundo punto de la trayectoria se definió ayer, cuando se conoció que el grupo popular en el Ayuntamiento de Zaragoza había impugnado el nombramiento de los tres concejales de IU, al utilizar éstos una fórmula de promesa del cargo ampliada respecto a la habitual, concretamente ésta: “Como ciudadano partidario de un modelo de Estado republicano, federal, solidario y laico, por exigencia legal, PROMETO por mi conciencia y honor…”

 

Seguramente, Eloy Suárez desconoce que la Constitución Española de 1978 fue fruto de un admirable consenso logrado entre eso que Machado llamaba “las dos Españas”, y que en ella se incluían dos trágalas para quienes habían luchado durante cuarenta años contra la dictadura franquista: la monarquía impuesta por el Caudillo y su bandera rojigualda.

 

Seguramente, Eloy Suárez desconoce también que, a pesar de lo anterior, ni los tres ediles que hoy representan a IU en el consistorio zaragozano, ni la organización a la que pertenecen, han agredido jamás a ningún miembro de la familia real ni a la bandera española.

 

Pero lo que es seguro es que Eloy Suárez desconoce que la Constitución que él mismo ha JURADO cumplir y hacer cumplir dice que los españoles tienen “derecho al trabajo” y, sobre todo, a una “remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia” (art. 35.1); y que también tienen derecho a disfrutar de “una vivienda digna y adecuada” y a que los poderes públicos regulen “la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación” (art. 47); y que los poderes públicos garantizarán “la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas” (art. 50), así como “la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo” (art. 41); y que en España debe darse “un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y de progresividad” (art. 31).

 

Es del todo imposible que el portavoz popular en el Ayuntamiento de Zaragoza sepa que nuestra Carta Magna dice que “toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general” (art. 128.1); que “se reconoce la iniciativa pública en la actividad económica” (art. 128.2); que “los poderes públicos establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción” (art. 129.2); y que “el Estado, mediante ley, podrá planificar la actividad económica general para atender a las necesidades colectivas” (art. 131.1).

 

Sólo desde el desconocimiento de Eloy Suárez y del resto de representantes públicos neoliberales (vocacionales o advenedizos) en las instituciones democráticas españolas respecto al contenido de la Constitución Española que JURARON o PROMETIERON cumplir, puede entenderse su férrea voluntad de agredir al Estado Social que proclama el artículo 1 de nuestra Carta Magna, con reformas laborales, recortes presupuestarios, impuestos regresivos y cualquier otro deseo que se le antoje al dios Mercado.

 

De lo contrario (es decir, si sabían lo que JURARON o PROMETIERON), quizá habría que impugnar sus nombramientos como cargos públicos, por perjurio contra la Constitución Española.

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2 Comments to “Juramentos y lealtades”

  1. Ramon dice:

    Aún no han entrado como quien dice, y ya están dando el coñazo

  2. Miguel dice:

    Buen tirón de orejas el que merecidamente se le da-en este editorial- al PP en general y al advenedizo El0y Suarez en particular, quien por lo visto jamás ha leido la Constitución. Mal comienzo el suyo como representante de la derecha en el Ayuntamiento. No cabía esperar otra cosa. Siempre actuan así.