“Justa, buena y necesaria”

20. febrero 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El presidente del Gobierno de España, y sin embargo Mariano Rajoy, decidió ayer probar suerte como publicista, intentando contestar a los lemas que los sindicatos mayoritarios habían utilizado en su convocatoria de manifestaciones contra la reforma laboral.

Así mientras UGT y CCOO hablaban en la calle de una reforma “injusta, ineficaz e inútil”, el recién reelegido presidente del PP clausuraba el 17 congreso de su partido diciendo que la reforma laboral era “justa, buena y necesaria”. Sólo le faltó cerrar la aseveración con una de las habituales e incomprensibles muecas que pone Rajoy cuando cree haber dicho algo ingenioso.

Lo que sería “justo, bueno” y sobre todo “necesario” es que el presidente del Gobierno conociera la realidad de la calle antes de pronunciar sus discursos, mucho más si éstos tienen algún contenido económico.

Si Rajoy hubiera “hecho los deberes” en este sentido, sabría que la reforma laboral que acaba de aprobar su Ejecutivo no es “justa” sino todo lo contrario, ya que pone en manos de quienes han creado más de cinco millones de parados en este país, los empresarios, todo un arsenal de medidas orientadas a incrementar la explotación laboral y las plusvalías, mediante la pulverización de los derechos adquiridos por los trabajadores durante décadas.

Rajoy tampoco es consciente de que esta reforma no sólo no es “buena”, sino que incluso es “muy mala” para las aspiraciones económicas de este país. La razón es simple: los pequeños y medianos empresarios de España no están pensando en cómo despedir más fácilmente a sus trabajadores, sino en cómo conseguir que la población disponga de la renta suficiente como para adquirir los bienes y servicios que sus empresas ponen en el mercado.

En su colosal ignorancia, el presidente del Gobierno todavía no ha caído en la cuenta de que el problema fundamental de la economía de este país es la extrema debilidad de su demanda interna, consecuencia de una lógica empresarial que durante años ha intentado reducir al máximo los costes laborales, sin tener en cuenta que los salarios tienen relación directa con el consumo, y por lo tanto, con la vitalidad de la economía.

Y por último, Rajoy se equivoca al afirmar que esta reforma laboral es “necesaria para evitar que seamos el país de Europa que más empleo destruye” ¿Acaso facilitando el despido se logra dificultarlo? Uno de los enigmas de la política económica neoliberal que Rajoy debería explicar.

La parte esperanzadora del discurso perpetrado ayer por Rajoy es aquella en la que el presidente del Gobierno afirmaba que “esta reforma laboral nos sitúa al mismo nivel que los países más avanzados de la Unión Europea”. Por lo tanto, las trabajadoras y trabajadores de este país deben comenzar a prepararse para recibir en sus nóminas salarios superiores a los 1.500 euros. Fantástico.

 

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