La absolución de Raquel

9. diciembre 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Hay una buena noticia, y una mala. La buena es que el Juzgado de lo Penal número 13 de Madrid ha absuelto a Raquel Tenías de los cargos de desórdenes públicos y atentado contra los agentes de la autoridad que pesaban sobre ella.

La mala es que algo está fallando en este país cuando una persona manifiestamente inocente es detenida de forma arbitraria por un antidisturbios hiperexcitado, encerrada durante más de dos días en un calabozo de Moratalaz, procesada durante dos años y medio, y amenazada por una petición de pena de cuatro años de cárcel.

Algo está fallando en este país cuando un agente de policía traiciona la confianza que el pueblo soberano ha depositado en él, mintiendo como un bellaco acerca de los inexistentes delitos que, según él, ha cometido una persona inocente.

Algo está fallando en este país cuando un juez de instrucción, ante cuya presencia se pone a una persona arbitrariamente detenida, ni siquiera se molesta en instruir la causa comprobando las pruebas que respaldan la versión de la Policía.

Algo está fallando en este país cuando la Fiscalía del Estado (una institución encargada de velar por la legalidad de los procesos judiciales) no sólo se come con patatas la mentira de la Policía y la defectuosa instrucción de un Juzgado de Primera Instancia, sino que además mantiene hasta el último minuto su petición de cuatro años de cárcel para Raquel Tenías.

Gracias a un policía mentiroso, a un juez de instrucción incompetente y a una Fiscalía que ha vuelto a demostrar la inutilidad de su propia existencia, acaban de ponerse en tela de juicio todos los procesos judiciales seguidos contra manifestantes y activistas sociales en España.

Vienen a la mente las imágenes de aquellos antidisturbios que pegaban en el suelo a un manifestante (¿pacífico?, ¿violento?) hasta que se dan cuenta de que “¡éste es compañero, coño!”; vienen a la mente los casos de Alfon de Vallecas, de los 8 de Yesa, de los 51 de Zaragoza, de los 8 de Airbus, de los titiriteros de Madrid; viene a la mente la Ley Mordaza,… y la razón entonces sólo da una respuesta: existe una estrategia institucional represiva para amedrentar a las personas que se atreven a manifestarse contra el avance del neoliberalismo. Y esto demuestra una absoluta falta de argumentos por parte de quienes defienden la implantación de esta ideología antidemocrática y putrefacta.

 

Tags: ,

Comentarios cerrados