La caza de brujas de Coca–Cola

22. mayo 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Esta es una de esas ocasiones en las que los medios de comunicación deben demostrar su independencia y su defensa de la libertad de expresión por encima de cualquier interés económico o publicitario. No caben respuestas tibias ante la caza de brujas iniciada por Coca–Cola tras haber ordenado la retirada de uno de sus anuncios por el simple hecho de estar protagonizado por un actor que simpatiza con la izquierda abertzale.

Esta actitud arbitraria de Coca–Cola supone un atentado de primera magnitud contra el principio de no discriminación recogido en el artículo 14 de nuestra Constitución. Y lo que es más grave: mientras los constitucionalistas pretendemos que los derechos recogidos en la Carta Magna amparen a toda persona residente en el Estado español, el mensaje lanzado por Coca–Cola a instancia de la asociación de víctimas del terrorismo Dignidad y Justicia contribuye a alejar del constitucionalismo a quienes ya están lejos de él.

Cabe recordar que ETA fue derrotada por la templanza y la serenidad que durante décadas demostraron la sociedad española en general y los colectivos más castigados por el terrorismo en particular. Por ello, no debemos permitir ahora que el afán vengador de unos pocos contribuya a que se haga realidad en tiempos de paz el objetivo político que un grupo de asesinos no pudo lograr a través de la violencia.

En este sentido, sería deseable que las asociaciones de víctimas del terrorismo huyeran de la tentación de hacer política, ya que no están en el mundo para hacer política, ni tampoco para promover acciones de censura publicitaria, sino para honrar la memoria de quienes sufrieron el zarpazo terrorista, para procurar que los asesinos de ETA permanezcan en prisión hasta que culmine su proceso de reeducación y reinserción social (o durante el mayor tiempo posible, si éstas no llegaran a darse), y para tender puentes hacia la paz y el entendimiento entre contrarios.

 

Tags: , , , , , , ,

Comentarios cerrados