La chapuza de Bankia

28. mayo 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Las declaraciones que realizó el pasado sábado el nuevo presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, durante su comparecencia ante la prensa resultan tan indignantes como la solución que ha buscado el Gobierno de España para tapar el inmenso agujero financiero–inmobiliario que hundido a la entidad.

Decir que no está en Bankia para depurar responsabilidades de los antiguos gestores, choca frontalmente con lo manifestado por el ministro De Guindos (aquel que antes de sentarse en el Consejo de Ministros fue representante de Lehman Brothers en España) la pasada semana en el Congreso de los Diputados, cuando afirmó que la fusión de Bankia y su salida a Bolsa fueron “un error”; un error que debió de cometerse solo, ya que al parecer, no hay responsables del mismo.

Aunque el discurso de Goirigolzarri alcanzó el clímax del cinismo cuando afirmó que la inyección de 23.465 millones de euros del erario público en Bankia–BFA (4.465 del FROB y 19.000 del rescate actual) “no son ayudas ni aportaciones a fondo perdido, y será responsabilidad de los gestores crearles valor”.

Esto demuestra que los gestores del capitalismo salvaje no renuncian a sus dogmas antieconómicos ni siquiera cuando consiguen hundir el barco. Así, Goirigolzarri considera al Estado como un accionista más, al que habrá que repartir los dividendos suficientes como para que recupere su inversión, e incluso, para que gane dinero.

Desde este punto de vista, el Gobierno de España podría estar malversando fondos públicos (artículos 432 y siguientes del Código Penal) al invertir nada menos que 19.000 millones de euros en el accionariado de una entidad financiera ruinosa e incapaz de generar riqueza, a no ser que se esté pensando en poner en marcha otra burbuja especulativo–financiera.

No obstante, Goirigolzarri mencionó –quizá inconscientemente– la palabra “responsabilidad de los gestores”, por lo que surge inmediatamente la siguiente pregunta: si BFA–Bankia no llegara a ser capaz de “crear valor” para retribuir las acciones que ha comprado el Estado español con dinero público ¿asumirá Goirigolzarri alguna “responsabilidad” con su patrimonio personal? ¿Estas supuestas “responsabilidades” serían similares a las que ha asumido Rodrigo Rato? ¿Avalarán los miembros del Consejo de Ministros esta “macro–hipoteca” con sus bienes personales presentes y futuros, como hacen el resto de mortales?

Ni Goirigolzarri, ni Rodrigo Rato, ni Rajoy, ni el resto de ministros españoles son las personas más indicadas para hablar de “responsabilidad”. Y mucho menos lo son si tenemos en cuenta la forma en la que se van a pagar los 19.000 millones del rescate a Bankia.

Al ser un gasto imprevisto (y por lo tanto no presupuestado), el Gobierno podría haber acudido a la venta de deuda pública en los Mercados para obtener liquidez, pero con la prima de riesgo en máximos históricos, esta operación hubiera resultado demasiado cara.

Así pues, el Gobierno va a pagar la ampliación de capital de BFA–Bankia mediante bonos del Estado, que luego la entidad podrá negociar por su cuenta en los Mercados, o bien podrá intentar vender al Banco Central Europeo (institución ya saturada de deuda española).

Por ello, lo más probable es que esta emisión de deuda pública acabe a corto plazo en las manos de los más depravados especuladores nacionales o internacionales, que no tendrán el menor inconveniente en exigir al Estado español el pago de lo debido.

De este modo, y por arte de birlibirloque neoliberal, la deuda privada de Bankia–BFA se convierte en deuda pública de toda la población española, mientras los responsables del desastre “asumen sus responsabilidades” a su manera, es decir, sin asumir ninguna.

 

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