La consejera irresponsable

25. noviembre 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús recomendaba en sus Ejercicios Espirituales “en tiempo de desolación nunca hacer mudanza, mas estar firme y constante en los propósitos y determinación en que estaba el día antecedente a la tal desolación”. Dicho de otro modo, hay que pensar fríamente cuando un acontecimiento o circunstancia nos perturba el ánimo, ya que sólo valorando con tiempo la magnitud de nuestra respuesta, nos encontraremos en el camino de actuar correctamente.

A pesar de la indudable influencia que la cultura católica ejerce en las mentes de muchos gobernantes del Partido Popular, parece que la consejera aragonesa de Educación, Dolores Serrat, no tuvo en cuenta las enseñanzas de San Ignacio de Loyola (ni tampoco los editoriales de CRÓNICA DE ARAGÓN) cuando denunció penalmente por acoso a quienes se habían manifestado de forma pacífica ante su domicilio con el fin de reclamar becas de comedor para los niños pobres, y una solución laboral digna para sus monitoras.

Diez meses después de aquellos hechos, y después de que el colectivo ciudadano Marea Verde ganara la batalla de la opinión pública por la forma en la que se desarrollaron, Dolores Serrat ha carecido hoy de la valentía necesaria para explicar ante un juez las razones que la movieron a presentar la denuncia.

Sin duda, es una de las opciones de las que disponía la consejera para salir del callejón sin salida en la que ella misma se había metido el mismo día en el que denunció los hechos ante el Juzgado de Guardia.

Sin embargo, esta actuación es altamente irresponsable, ya que si se toma la decisión de denunciar, hay que seguir el camino hasta el final. De lo contrario, los miles de euros que se han dedicado a la investigación policial y al procedimiento judicial seguido a instancia de Serrat, se han convertido en uno de esos despilfarros de dinero público con los que se han propuesto terminar la consejera y el partido político al que pertenece.

Quizá el argumento definitivo que ha pesado en la cabeza de Serrat a la hora de escabullirse de un proceso penal levantado a instancia suya, haya sido la perspectiva de una más que probable derrota judicial. Y es que, mientras en este país haya jueces independientes y justos, seguirán existiendo determinados derechos constitucionales inasequibles, incluso, a la voluntad gubernamental de restringirlos.

 

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