La Constitución y las hogueras

13. abril 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Quemar libros en las hogueras es un acto normalmente asociado a los regímenes totalitarios. Quemar libros es la máxima negación del pensamiento del otro. Es una decisión sumarísima e inapelable, ya que su único fundamento es la voluntad del pirómano. Quemar libros es un acto inquisorial orientado a reducir los límites de la inteligencia, de la reflexión y del conocimiento.

Si el libro quemado es la Constitución democrática de un país, a todo lo anterior hay que sumar el agravante de que se está atacando directamente a las personas que han decidido regirse por las normas fundamentales incluidas en ella. Quemar una Constitución democrática es mucho más grave que quemar una bandera o una foto del Jefe del Estado. Una Constitución democrática no es un símbolo, sino una realidad jurídica que establece las normas de convivencia para millones de personas.

Quemar la Constitución Española, como hizo ayer en TV3 la periodista Empar Moliner, es un atentado tan grave como desproteger a las familias frente a la pobreza energética; tan grave como institucionalizar la precariedad laboral; tan grave como anteponer la avaricia bancaria respecto al derecho a una vivienda digna; tan grave como reformar el sistema fiscal para hacerlo cada vez más progresivo; tan grave como enterrar las libertades de reunión y expresión bajo la losa de una ley mordaza; tan grave como propiciar que se ensanche la brecha social entre ricos y pobres, en lugar de legislar para cerrarla.

Sin embargo, lo que hizo ayer Empar Moliner ante las cámaras de TV3 fue, ante todo, una estupidez, seguramente motivada por un potente alucinógeno llamado “nacionalismo”. La denuncia social que Moliner pretendía realizar ha quedado neutralizada por el método elegido para formularla. Lo que ha quedado grabado en la mente de la ciudadanía es que una periodista catalana de TV3 ha quemado la Constitución en directo, y no que el Tribunal Constitucional ha anulado por, falta de competencias, una norma autonómica catalana que pretendía frenar los efectos de la pobreza energética.

La inteligencia es la mejor aliada cuando se realizan reivindicaciones extremas. Así por ejemplo, la “expropiación forzosa” de alimentos para familias pobres que hace casi cuatro años realizaron varios militantes del SAT en dos supermercados andaluces, sirvió para que se suscitara un amplio debate social sobre la pobreza y la exclusión social que se estaba propagando entre los hogares de nuestro país.

Sin embargo, la penosa “performance” realizada ayer por la periodista Empar Moliner sólo servirá para que la gente recuerde que una independentista catalana quemó la Constitución Española ante las cámaras de TV3.

Cuestión de inteligencia (o de falta de ella).

 

Tags: , , , ,

Comentarios cerrados