La deuda de Rajoy

19. mayo 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Rajoy está en deuda con los españoles, pero no importa demasiado porque en este país carpetovetónico, la mayoría de la población ha estado siempre a favor de besar la mano de los señoritos. Y Rajoy es el candidato de los señoritos, y de los grandes defraudadores, y de los socios de las sicav, y de los tipos como Juan Rosell, y de los pagadores de mordidas, y de los que sueñan con saquear el Estado vía externalizaciones, y de los bancos que roban legalmente a sus clientes con comisiones abusivas, y de muchos otros tipejos de esa misma calaña.

Durante cuatro años y medio, Rajoy y el resto de los dirigentes del PP se han estado quejando de “la herencia recibida” de Zapatero. Y las mentes más blandas del país repetían la expresión en los bares, en los parques, en las columnas de opinión, en las salas de espera de los centros de salud, en los mercadillos, en las tertulias televisivas, y en todos aquellos lugares donde hubiera gente dispuesta a escuchar sus tonterías.

Zapatero dejó la deuda pública en el 68,5% del PIB, lo que supone unos 16.000 euros por habitante. Según los últimos datos del Banco de España, Rajoy la va a dejar en el 101% del PIB, es decir, unos 23.600 euros por habitante.

La supuesta “recuperación económica”, tan cacareada durante el último año por los portavoces del PP, ha demostrado ser puro teatro; tramoya de una representación dramática en la que una catarsis neoliberal iba a purificar los supuestos pecados keynesianos de Zapatero. Pero lo cierto, es que, gracias al régimen de Rajoy, en estos momentos España debe a sus acreedores más dinero del que es capaz de producir con su actividad económica.

En su infinita sabiduría económica, los Moncloa Boys confían en que el crecimiento vaya siendo capaz de compensar esta deuda a medio y largo plazo, pero lo cierto es que la ínfima calidad de los empleos que se generan, el bajo valor añadido de nuestras exportaciones, y el marcado afán especulador de la clase empresarial española, hacen que esta tesis sea más que discutible.

Bien al contrario, será la población española la que tenga que pagar a escote la deuda pública generada durante el gobierno de Rajoy. Los errores macroeconómicos de los gobernantes suelen acabar así, como demuestra el desenlace final de la burbuja inmobiliario-financiera diseñada por Rodrigo Rato y Aznar a finales del siglo pasado.

Ayer hablábamos en este mismo espacio de la debilidad de una izquierda incapaz de dar la respuesta oportuna a las gilipolleces pronunciadas por el jefe de la patronal española. Hoy debemos insistir en esta misma idea, ya que si un gobierno de izquierdas hubiera elevado la deuda pública del 68,5% al 101% del PIB en cuatro años, los alabarderos, pregoneros, heraldos, pajes y monaguillos de la derecha española hubieran creado una alarma social de niveles apocalípticos.

Pero esto no ha ocurrido. Es lo que suele pasar cuando unos van ganando las batallas ideológicas, y otros las van perdiendo.

 

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