La empresaria machista

6. octubre 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Resulta difícil calificar las afirmaciones que realizó el pasado viernes la presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica Oriol, ante la XXV Asamblea del Consejo Empresarial de Latinoamérica. Decir que ella prefiere contratar “a una mujer de más de 45 años o de menos de 25, porque como se quede embarazada, nos encontramos con el problema”, no sólo supone un atentado flagrante contra la dignidad de las mujeres (género al que ella, presuntamente, pertenece), sino también una muestra evidente de lo alejada que sigue la clase empresarial española de la realidad del norte de Europa, espejo en el que nuestro país aspiraba a mirarse cuando ingresó en las comunidades europeas.

Así, mientras la cultura empresarial nórdica ve la maternidad de las empleadas como algo natural en la vida del capital humano de la empresa, el empresario español la sigue percibiendo como una amenaza para el incremento de sus beneficios.

A pesar del rápido y loable rechazo manifestado por el Gobierno de España ante estas declaraciones de Mónica Oriol, lo que resulta ya irremediable es el deterioro que estas ocurrencias han supuesto para “la Marca España”, al haberse realizado en el marco de un evento empresarial internacional. Desde el pasado viernes, la imagen que tienen de nuestro país los principales empresarios latinoamericanos es la de un país retrógrado y machista en el que los contratadores están dispuestos a pisotear la dignidad y los derechos de los trabajadores y las trabajadoras, con tal de incrementar sus beneficios.

Una imagen que tiene poco de distorsionada, si la conectamos con otras declaraciones realizadas el 10 de mayo de 2011 por el entonces recién elegido presidente de la CEOE, Juan Rosell, en el sentido de que si gobernáramos nosotros, haríamos cosas políticamente incorrectas pero económicamente necesarias”, ya que es preciso “que la realidad se imponga a la legalidad”. Irónicamente, Rosell realizó estas afirmaciones durante un evento celebrado en la sede del Círculo de Empresarios de Madrid.

Quizá en aquella ocasión, Mónica Oriol tomó buena nota de las palabras pronunciadas por Juan Rosell. En cualquier caso, lo que resulta innegable es que los empresarios españoles comparten con los independentistas catalanes la aspiración de que “la realidad se imponga a la legalidad”, exigiendo que se reforme la ley vigente para hacer legal lo que ahora es ilegal. La diferencia es la receptividad que el régimen de Rajoy mantiene respecto a unos y a otros, aprobando una reforma laboral antisocial y anticonstitucional en el primer caso, y denegando la posibilidad de que se celebre un referéndum democrático, en el segundo.

 

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