La Europa de Leonarda

21. octubre 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Cuando el capitalismo entra en crisis, y ante la falta de respuestas de los mismos gobernantes democráticos que han generado o ayudado a generar el colapso, surge el autoritarismo fascista como seudosolución orientada a crear una falsa sensación de seguridad en la ciudadanía. La fuerza reemplaza entonces a la inteligencia en el ejercicio de la acción política.

Una de las trampas propagandísticas de esta deriva consiste en culpar de la debacle a quienes nada han tenido que ver con su gestación (inmigrantes, sindicalistas, homosexuales, pobres, enfermos, izquierdistas,…), a fin de que permanezcan impunes los verdaderos culpables del fracaso (especuladores, banqueros, gobernantes, intermediarios financieros, lobbys, grandes empresarios, agencias de calificación,…).

El fenómeno no es nuevo, pero lo preocupante es que se siga produciendo en el año 2013 dentro de una Unión Europea que hablaba de “valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los Derechos Humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías”, así como de “pluralismo, no discriminación, tolerancia, justicia, solidaridad e igualdad entre mujeres y hombres” (art. 2 del Tratado de la Unión Europea, Maastricht, 7 de febrero de 1992).

El gobierno francés (actualmente formado por “socialistas”) parece haberse mudado ideológicamente a Vichy, tras ordenar que una niña gitana llamada Leonarda Dibrani, natural de la región serbia de Kosovo (cuya independencia ha sido reconocida, entre otros, por el Estado francés), sufriera una detención policial en plena excursión escolar, para ser seguidamente deportada junto a su familia.

Es el último episodio de un hostigamiento gubernamental iniciado por Sarkozy y continuado por Hollande, que tiene por objeto expulsar del país al mayor número posible de inmigrantes que se encuentren en situación administrativa irregular. Una medida que nada tiene que ver con las causas ni con las soluciones a la crisis económica, y mucho con disputar al pujante fascismo francés el papel de gendarme de las esencias patrias.

De este modo, aquella Francia de la Ilustración y de las revoluciones ciudadanas, aquella Francia comprometida con la justicia social y con la lucha frente a cualquier forma de tiranía, aquella Francia de la Igualdad, la Libertad y la Fraternidad se está convirtiendo en un país áspero, amargo y desagradable, para mayor gloria de quienes promueven los insolidarios, inhumanos y antidemocráticos valores del neoliberalismo.

 

Tags: , , , ,

Comentarios cerrados