La ideología del miedo

2. junio 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Tras el aviso de las Europeas de 2014, las Elecciones Municipales y Autonómicas de 2015 han servido, entre otras cosas, para que los detentadores del poder económico toquen a rebato ante la conversión de eslóganes indignados en escaños institucionales.

Quienes se niegan a comprender que aquella Constitución redactada, entre otros, por Manuel Fraga Iribarne dice que “toda la riqueza del país, en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad, está subordinada al interés general” (art. 128), han lanzado a sus adláteres mediáticos hacia una cruzada del miedo, cuya única finalidad es preservar sus poco merecidos privilegios, frente a una sociedad que se va empobreciendo paulatinamente.

Así, es posible encontrar reflexiones que alertan sobre los “nuevos comunistas”, mientras advierten sobre la inminente venida de “las viejas ideas que proporcionaron miseria y terror en la Europa del siglo pasado”. En su infinita ignorancia, el dios Mercado y sus monaguillos mediáticos consideran que la redistribución de la riqueza, la participación ciudadana, la progresividad fiscal, la negociación colectiva, o la función social de la propiedad privada, son conceptos bolcheviques orientados a exterminar “el sistema democrático occidental”.

Sin embargo, todos los citados anteriormente son principios políticos, económicos y sociales que forman parte de la Carta Magna que Manuel Fraga Iribarne ayudó a redactar en 1978.

La negación de estos conceptos por parte de la derecha política y económica de este país, es una de las dos razones principales que explica el auge de Podemos. La otra es la deriva antisocial y desigualitaria que ha tomado la economía tras una crisis del modelo capitalista con la que poco tuvieron que ver los bolcheviques, y mucho la apuesta institucional por la versión más cruel, insolidaria, injusta y libérrima de la economía de mercado.

A pesar de que muchos tontos de baba y otros tantos inteligentes mal informados estén dispuestos a creerse las diatribas lanzadas contra las nuevas fuerzas emergentes de la izquierda, lo que indican las pruebas es que Podemos es consecuencia lógica del neoliberalismo, del mismo modo que la Revolución Soviética fue consecuencia directa del despotismo zarista.

Por lo tanto, y completando la ecuación, cuantas más injusticias sociales siembren los santones de la economía, más apoyos electorales recibirán los partidos democráticos que cuestionan sus decisiones. Salvo, claro está, que las élites económicas de este país ordenen la perpetración de un golpe de Estado ultraderechista que arrase los derechos, fulmine las libertades y pisotee “el sistema democrático occidental” en nuestro país. No sería la primera vez.

 

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