La justicia NO es igual para todos

17. febrero 2017 | Por | Categoria: Editorial, Opinión


Mintió el rey Juan Carlos cuando en su discurso de Nochebuena de 2011 dijo que “la justicia es igual para todos”. La ley sí que es igual para todos, porque desde la caída del Antiguo Régimen, no está permitido hacer leyes específicas para particulares. Pero la justicia, es decir, la aplicación de la ley a cada caso concreto, no es igual para todos.

No es preciso excavar mucho para encontrar miles de casos en los que las esposas de maridos estafadores han arruinado sus vidas por el simple hecho de que éstos han puesto a nombre de ellas sus tramas empresariales delictivas. Y aquí es cuando un juzgado no valora de la misma manera llamarse Borbón que llamarse García.

El “yo no sabía nada” no suela igual en la boca de Fulanita García, que en los nobles labios de Cristina de Borbón.

Si Cristina de Borbón es inocente, resulta que es también estúpida; y siendo estúpida, es del todo inadmisible que la Universidad Complutense le otorgara en su día el título de licenciada en Ciencias Políticas, y que la Universidad de Nueva York le aprobara después un máster en Relaciones Internacionales. La mercantilización de la enseñanza superior es un buen tema para ser tratado otra ocasión.

Claro, que también puede darse el caso de que la infanta no sea estúpida, y decidiera mentir (como hizo su padre aquella Nochebuena) cuando declaró al juez que no poseía conocimientos jurídicos, ni tributarios, ni económicos, y que le sonaba…, pero que tampoco conocía el Programa PADRE. Seguramente, en su caso, el programa PADRE no tiene nada que ver con Hacienda, y mucho con la larga sombra de papá en los estamentos políticos, económicos y judiciales del país. Pero claro, eso no podía contárselo al juez instructor…

¿Una alta directiva de La Caixa que no tiene ni idea de leyes, ni de normas tributarias ni de economía? Seguro que no se apellida García.

Cuarenta años de Transición pueden resumirse diciendo que la justicia no es igual para todos, que la universidad tampoco, y que mucho menos, el mercado laboral. Las mismas oligarquías de mierda que había hace un siglo (algunas de ellas, de sangre azul) siguen manejando hoy nuestras vidas, como si la ciudadanía fuera un manso rebaño al que pastorear. Quizá lo seamos.

En cualquier caso,… la infanta absuelta, Urdangarín condenado, y cuando trinquen a Fulanita García, condenada también (¿qué es ese cuento de que una esposa no conoce los tejemanejes de su marido estafador cuando firma los documentos de sus empresas?…).

¡Viva Honduras!

 



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