La necesidad de un pacto constitucional en Madrid

27. mayo 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Los últimos acontecimientos políticos vividos en este país, y en especial, el resultado de las elecciones municipales en Madrid, hacen necesaria la firma de un pacto entre constitucionalistas que aleje del poder a los antisistema. Las urnas han sido claras en este sentido.

Los y las constitucionalistas de Madrid, es decir, quienes apuestan por el “derecho al trabajo con una remuneración suficiente para satisfacer las necesidades” (art.35), por el “derecho a una vivienda digna y adecuada” (art. 47), por unas “pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas” (art. 50), por un “sistema tributario justo, igualitario y progresivo” (art. 31), por una economía en la que “toda la riqueza en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está sometida al interés general” (art. 128), por una “sanidad pública dotada de las prestaciones y servicios que sean necesarios” (art. 43), por un mercado laboral en el que “los convenios colectivos entre trabajadores y empresarios tienen fuerza vinculante” (art. 37), y en el que las instituciones regulan “la utilización del suelo para impedir la especulación” (art. 47), deben unir sus fuerzas frente a los antisistema, es decir, frente a aquellos y aquellas que ponen las viviendas sociales de Madrid en manos de fondos buitre, que entregan la sanidad pública madrileña a empresas de amiguetes, que consideran que el modelo de progreso económico de la comunidad pasa por un manojo de casinos, o que construyen autopistas privadas inviables que luego hay que rescatar con dinero público.

Es normal que algunas personas de escasa inteligencia no sepan distinguir entre constitucionalistas y antisistema, y tampoco debe sorprender que este grupo social sea presa fácil para la verborrea de Esperanza Aguirre, representante de la derecha más rancia, cavernaria y demagógica de este país.

Pero los hechos son los hechos, y resultan incuestionables. Quienes han pisoteado el contenido social de la Constitución Española, hasta el punto de declarar en público que sólo “es literatura” (como dijo el ministro García-Margallo en septiembre de 2013), son Esperanza Aguirre y sus correligionarios. Quienes han prostituido la democracia, abandonando su propio programa electoral para adoptar el de los grandes especuladores del planeta, son Esperanza Aguirre y sus correligionarios.

Afortunadamente, cada vez hay más madrileños conscientes de esta realidad, aunque sigue siendo alto el porcentaje de personas dispuestas a dejarse embaucar por las mentiras de una lideresa antisistema, que se permite la arrogancia de ir repartiendo y retirando carnés de demócrata.

 

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