La resurrección del diálogo social y otras desigualdades

19. marzo 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La OCDE demostró ayer, con los números en la mano, que España es el país de economía avanzada donde más progresaron las desigualdades entre 2007 y 2010. Así, mientras la crisis reducía en un 13,7% el nivel de ingresos del 10% más pobre de la población española durante este periodo, el 10% más rico sólo sufría un descenso del 1,1% en sus rentas.

La brecha social crecía de manera alarmante mientras el llamado “diálogo social” entre empresarios y sindicatos mayoritarios funcionaba a pleno rendimiento. Antes y después del estallido de la burbuja inmobiliario–financiera, los beneficios empresariales aumentaban, los salarios menguaban, los derechos laborales eran puestos en entredicho y los mecanismos fiscales para la redistribución de la riqueza quedaban olvidados en un rincón.

Hace tres años y medio, este diario denunciaba la situación económica hacia la que comenzaba a dirigirse España después de que Rodríguez Zapatero, de forma torticera y felona, traicionara a sus votantes irrumpiendo en el Congreso a lomos de un paquete de recortes impuestos por el dios Mercado. La realidad, expuesta ayer por el informe de la OCDE, nos ha indicado que nuestro análisis caminaba en la dirección correcta.

Ahora sabemos que la permisividad institucional ante las deslocalizaciones industriales fue un error, ya que, en contra de lo que establece nuestra Constitución, sólo benefició al sector más adinerado de la población española. Ahora sabemos que la adopción del modelo de crecimiento inmobiliario–financiero fue un error, ya que desequilibró durante diez años la economía del país hacia un simple espejismo especulativo. Ahora sabemos que el llamado “diálogo social” fue un error, ya que las tasas de desempleo y precariedad laboral existentes en el país demuestran que la parte empresarial jamás demostró el menor compromiso con las aspiraciones de la parte social.

Por si fuera poco, la política económica desarrollada en España durante la última fase del mandato de Rodríguez Zapatero y la primera de Rajoy, ahonda en las desigualdades sociales, poniendo en manos de los especuladores que crearon la crisis la palanca de mando para superarla. La clase trabajadora ha debido soportar recortes en Educación, largas listas de espera en Sanidad, usurpación parcial de salarios, pensiones y prestaciones sociales, pérdida de derechos constitucionales básicos como el de la negociación colectiva en el ámbito laboral, desahucios inmobiliarios en masa, o inasumibles subidas de los impuestos indirectos y de las tarifas de los servicios básicos; todo ello, además, desde la más intolerable de las arrogancias que pueda ejercer un grupo de gobernantes.

Y en este contexto de retroceso de la clase trabajadora, y recién publicado el informe de la OCDE sobre desigualdades sociales en nuestro país, los secretarios generales de los sindicatos UGT y CCOO (derrotados por su propio desprestigio y por su manifiesta incapacidad para hacer frente a la ofensiva neoliberal que nos ha conducido al punto en el que nos encontramos) tuvieron ayer la poca vergüenza de reunirse con los que han cometido todas las tropelías descritas y con quienes les han ordenado que las cometieran ¿Para hablar de qué? ¿De la negociación colectiva asesinada por la reforma laboral? ¿De los paupérrimos niveles salariales a los que empresarios y gobernantes nos han conducido? ¿De las pagas extras robadas a punta de BOE? ¿De quién ha acabado pagando la factura de la burbuja inmobiliario–financiera? ¿De la excelente salud de la que goza la última reforma laboral? ¿O de los próximos cursos de formación laboral que se encargará de impartir la Fundación Tripartita?

 

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