La senda de la quiebra

30. julio 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El FMI dijo que los salarios debían bajar en España, y el régimen de Rajoy, efectivamente, los bajó. La Encuesta Anual de Costes Laborales que ayer publicó el Instituto Nacional de Estadística, deja poco espacio para la imaginación. Desde que Rajoy se instaló en La Moncloa, los costes laborales han caído casi un 2% en España, pasando de los 31.170 euros de 2011 (último año del gobierno de Zapatero), a los 30.653 de 2014 (último año del que se disponen datos).

Hace dos días, el FMI “aconsejó” al gobierno de nuestro país que acabase con la dualidad del mercado laboral, entre trabajadores fijos y empleados eventuales. Teniendo en cuenta que la causa de esa dualidad es precisamente la precariedad laboral “aconsejada” por el propio FMI, cabe esperar que la dualidad termine superada por una mayor precarización.

Dado que la gran producción industrial se ha externalizado a los paraísos laborales de la esclavitud, y siendo conscientes de que jamás resucitarán los puestos de trabajo eliminados por la generalización de las nuevas tecnologías digitales, lo que viene a decir el FMI cuando dice cosas es que en el primer mundo se deben repartir las cada vez menos horas de trabajo que requiere el proceso productivo ¿Cómo? Aprobando reformas laborales que legalicen el empleo basura.

Ante el inconveniente de que este empleo basura ni siquiera da para salir de la pobreza, no son pocos los economistas–luminaria que proponen el establecimiento de una subvención pública que compense el minisalario de estos trabajadores pobres. Algunos de estos especímenes de la luminiscencia económica global se atreven, incluso, a elaborar programas económicos para organizaciones políticas como “Ciudadanos”.

El problema es el siguiente: si para que un trabajador pueda pagar sus facturas es preciso que el Estado le dé un dinero público a cambio de nada (ya que el empleado trabaja en el sector privado) ¿de dónde va a sacar el Estado el dinero público que necesita para abonar esas subvenciones? La respuesta podría ser que de un fuerte incremento de la progresividad fiscal, pero eso sería herejía económica, y además carecería de sentido, ya que si el empleador busca incrementar sus beneficios empresariales a través de salarios más bajos, no tendría razón de ser que ese incremento de beneficios fuera entregado a Hacienda para que el Estado compensase los minisalarios que el empresario abona.

Lo más probable es que el gobierno debiera acudir al endeudamiento, lo que a medio y largo plazo supondría la quiebra del Estado y la privatización masiva de los servicios públicos que presta. Ese, y no otro, es el objetivo último de las personas de ideología neoliberal.

 

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