La UE, camino a la esclavitud

11. noviembre 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Los plutócratas que hoy gobiernan la Unión Europea realizaron ayer una importante declaración de intenciones de la mano de los plutólogos, sus asesores-mayordomos a los que antes se les solía llamar “economistas”. En una declaración rebosante de desvergüenza socioeconómica, el Departamento de Asuntos Económicos de la Comisión Europea señalaba que el recorte de salarios en España había sido “lento, ineficaz e injusto”.

Quien piense que tras este titular se esconde una crítica al carácter antisocial de las dos últimas reformas laborales aprobadas por el gobierno de Rodríguez Zapatero en 2010 y por el de Mariano Rajoy en 2012, está muy equivocado. Lo que critica la Comisión Europea es que estas medidas legislativas han sido demasiado condescendientes con los trabajadores españoles, especialmente, con los trabajadores fijos.

Por ello, la Comisión Europea recién elegida y apoyada en el Parlamento Europeo por “socialistas” y populares (excepción hecha de los “socialistas” españoles, a causa del Cañetegate), reclama con urgencia una nueva reforma laboral en España que equipare a la baja los salarios y las condiciones laborales de los trabajadores fijos, hasta alcanzar el nivel de los contratos de mierda de los que disfrutan los trabajadores temporales.

Bajo la intención de “acabar con la dualidad existente en el mercado laboral español” (que es la expresión que utilizan los técnicos del neoliberalismo para referirse a este nuevo tiro en la nuca de los derechos laborales), subyace una pretensión que los plutócratas de Bruselas y los inversionistas que mueven sus hilos ni siquiera se molestan en ocultar, ya que forma parte del texto del informe: la aprobación de “una nueva reforma laboral que reduzca la diferencia entre los trabajadores fijos y los temporales, y facilite la capacidad de respuesta de los salarios, también en el caso de los trabajadores fijos”.

Se abre así la puerta a una de las máximas del modo de producción esclavista: “hoy trabajas, hoy comes; mañana no trabajas, mañana no comes”. A partir de ahora, e independientemente de los contextos económicos, los márgenes de beneficios de las grandes empresas permanecerán fijos o se moverán al alza, mientras que los salarios tenderán siempre a la baja, arrastrando con ellos la viabilidad de las pymes en el marco de un modelo económico que depende del consumo de la población. El modelo chino llega a Europa, vía Bruselas.

Vincular los salarios a la productividad, ese gran sapo que los corruptos sindicatos mayoritarios se han tragado sin ningún problema, supone un blindaje impenetrable para los beneficios empresariales y una desprotección casi total para la clase trabajadora. El informe de la Comisión Europea no podría haberlo dicho más claro.

 

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