La UE, en guerra (informativa)

23. noviembre 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Hace cinco años, la Unión Europea decidió suicidarse en el terreno social. Las crecientes desigualdades económicas provocadas por el austeridazo neoliberal, han traído consigo una crisis de los propios valores humanísticos en los que la UE dice sustentarse.

Hoy, la Unión Europea puede suicidarse también en el terreno político. A partir de las 12:30 de hoy, el Pleno de la Eurocámara debatirá un informe presentado por la representante polaca Anna Fotyga, en la que se propone tratar a los periodistas rusos en suelo comunitario como a agentes de inteligencia del enemigo en medio de un estado de guerra.

Lo peor de todo es que los desvaríos de esta eurodiputada polaca (que inició su carrera política haciendo el periplo voluntaria-becaria-funcionaria dentro del sindicato Solidaridad, y que hoy representa al ultranacionalista y eurófobo partido Ley y Justicia) han llegado a transformarse en el Informe Fotyga, y que ese documento está hoy en condiciones de ser debatido y aprobado por una institución seria como el Parlamento Europeo.

Un informe que propone, por ejemplo, que los Estados miembro de la UE “vigilen las operaciones informativas rusas en suelo europeo y aumenten las capacidades compartidas y las labores de contrainteligencia destinadas a contrarrestar dichas operaciones”. Quizá Fotyga y sus amigos ultraderechistas estén pensando en crear unos cuantos Guantánamos en suelo comunitario para trasladar allí a los periodistas rusos hasta que confiesen.

Si el Parlamento Europeo aprueba este informe, se crearía una situación muy parecida a la que había durante los tiempos de la censura previa en la España franquista, o de las persecuciones políticas del macartismo en los Estados Unidos. Un nuevo hito de la UE en la defensa de los derechos fundamentales y las libertades públicas.

Pero es que, además, si Fotyga y sus amigos ultraderechistas quieren perseguir la manipulación informativa, no es necesario que salgan de las fronteras de la UE. Basta con que observen la inquina con la que los medios de comunicación occidentales tratan la ofensiva ruso-siria para liberar Alepo de manos yihadistas, y la comparen con la benevolencia que esos mismos medios utilizan para hablar de la ofensiva que las fuerzas iraquíes y kurdas, apoyadas por EEUU, están desarrollando en Mosul, con ese mismo objetivo.

Veamos un ejemplo. Según la pieza firmada por Javier Gutiérrez para el Telediario-2 del pasado lunes 21 de noviembre, “los bombardeos del régimen sirio no cesan en el este de Alepo, aún bajo control de los rebeldes. En la última semana, las fuerzas de Al Asad, respaldadas por Rusia, Irán y Hizbulá, han intensificado su ofensiva, matando a más de cien personas”.

En cambio, en Mosul “el ejército ha comenzado a llevar suministros para la población civil a algunos de los distritos liberados, como el de Tahrir, al este de la ciudad. Alimentos, agua y medicinas que escaseaban tras el largo cerco. El pasado 17 de octubre las fuerzas iraquíes y del Kurdistán iraquí lanzaron una gran ofensiva para intentar arrebatar Mosul y el resto de la provincia de Nínive al autodenominado Estado Islámico”, tal como se dijo en una pieza no firmada una noche antes en ese mismo espacio informativo.

De las mentiras informativas fabricadas en Occidente para legitimar la primera Guerra del Golfo (1990-1991), y la posterior invasión ilegal de Iraq (2003), mejor ni hablamos.

Por ello, parece que quienes siempre han poseído el monopolio de la información en las llamadas “democracias occidentales”, están ahora algo inquietos ante la posibilidad de que otros actores presenten a la sociedad unos hechos que construyan realidades diferentes a las preconizadas por los de siempre. En ese miedo es donde mejor se enmarca el Informe Fotyga.

 

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