La vuelta de Josemari

23. mayo 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Josemari nunca se fue del todo. Su espíritu carismático y redentor tutelaba los grandes cónclaves del PP desde la privilegiada atalaya de la FAES. Pero ahora Josemari afirma en público (seguramente, después de haberlo hecho ya en privado ante su guardia pretoriana) que está dispuesto a volver en cuerpo y alma si el deber le llama. Todos los salvapatrias (incluidos los hundepatrias como Aznar) tienen una sensibilidad especial para sentir la llamada del deber; un don, mitad pompa, mitad egolatría, del que carecen el resto de los mortales.

Sus palabras, pronunciadas en la entrevista de amigo que le regaló el martes Antena 3, tuvieron la fuerza de un terremoto político en las filas del Partido Popular. Al presidente del PP le mueve la silla el presidente de honor del PP. Algo no tan extraño como a primera vista podría parecer, ya que el Partido Popular comparte con la Santísima Trinidad cristiana la característica de ser uno y trino. En su seno conviven tres partidos claramente diferenciados por su orientación ideológica. El primer grupo está compuesto por el puñado de centristas que viven su lealtad a la democracia desde la periferia de los centros de poder. El segundo y hegemónico grupo es el de los neoliberales, siempre dispuestos a pasar por encima de cualquier obstáculo constitucional que les salga al paso, con tal de hacer posible que los ricos sean cada vez más ricos, a costa de proletarizar a la clase media y de empujar a la clase trabajadora hacia la marginalidad. El tercer grupo, minoritario por el momento, es el de los neofascistas trajeados, partidarios del populismo y del uso de la fuerza que sea necesaria para que se cumpla el objetivo principal del grupo anterior.

En un país medianamente normal, José María Aznar no solo no amenazaría con volver a la primera fila de la política, sino que estaría absolutamente apartado de la misma después de haberle mentido a todo un país acerca de las supuestas armas de destrucción masiva de Sadam Husein y de la verdadera autoría de los atentados del 11–M. Pero desgraciadamente la normalidad no tiene cabida en un país que no se cansa de equivocarse.

Por eso, quizá lo mejor es que Josemari vuelva.

Que vuelva, y que pisotee de nuevo la legislación internacional para ayudar al emperador norteamericano a organizar guerras y a vender armamento.

Que vuelva, y que designe otra vez a Luis Bárcenas como tesorero del PP.

Que vuelva, y que encargue la cartera de Economía a Rodrigo Rato.

Que vuelva, y que reedite con él un modelo de desarrollo económico basado en la especulación inmobiliario–financiera.

Que vuelva, y que Francisco Correa le regale el coste de la iluminación de sus celebraciones familiares.

Que vuelva, y que coloque a Miguel Ángel Rodríguez como portavoz del Gobierno.

 

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