Las campanadas de Rodrigo Rato

28. enero 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

En la memoria colectiva de este país ha quedado grabado aquel día de 2011 en el que un flamante Rodrigo Rato, presidente de Bankia por la gracia de Rajoy, tocaba frenéticamente la campana de la Bolsa madrileña para anunciar la salida a Bolsa de la entidad. Una puesta en escena a la americana, diseñada para encandilar a unos cuantos bobalicones y a una legión de pequeños especuladores.

Nadie en su sano juicio económico era capaz en aquel momento de apoyar con su dinero a una entidad rescatada por el Estado, en cuya cúspide estaba colocado el muñidor de la burbuja inmobiliario-financiera que tres años antes había arruinado el país.

Pero España es un país de oportunidades, y el complejo político-bancario español decidió darle otra a quien había demostrado un grado de desconocimiento económico tan alarmante como para ser licenciado con deshonor del cargo de director gerente del Fondo Monetario Internacional.

Ayer, una sentencia del Tribunal Supremo dijo que la Bankia de Rodrigo Rato había engañado a los inversores con datos falsos antes de su salida a Bolsa. Quedaban confirmadas de este modo dos sentencias de las Audiencias Provinciales de Valencia y Oviedo, que obligaban a devolver el dinero invertido por dos pequeños accionistas.

Las campanadas de Rodrigo Rato quedaban así sepultadas por la fuerza de una Justicia que siempre llega demasiado tarde y demasiado poco. No obstante, muchas voces en el PP siguen defendiendo a Rodrigo Rato como uno de los mayores genios económicos de la historia de nuestro país, supremo hacedor de las mayores tasas de crecimiento de la España reciente. Un fervor político-financiero que no resulta extraño en un país donde hay gente dispuesta a comprar hasta los pagarés emitidos por Ruiz Mateos.

 

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