Las cosas de la confluencia

30. diciembre 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

En términos laborales, la legislatura que acaba de terminar puede resumirse en un par de datos. El primero es que, según cifras oficiales del Gobierno, el 30 de noviembre de 2015 había bajado en 50.555 el número de personas afiliadas al Régimen General de la Seguridad Social, respecto a las que constaban el 31 de diciembre de 2011. El segundo es que, en ese mismo periodo, hay 109.571 personas más afiliadas al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos.

Se desmonta así uno de los dogmas cacareados durante la pasada campaña electoral por los candidatos del PP y por otros especímenes neoliberales: “La reforma laboral ha creado empleo en España”. Bien al contrario, durante los últimos cuatro años ha bajado el empleo por cuenta ajena (es decir, el que crean los empresarios, con los correspondientes derechos sociales y laborales), mientras crecía el empleo por cuenta propia (es decir, el que cada cual se ve obligado a buscar como última opción, sin ninguna garantía de obtener beneficios superiores a los gastos profesionales y domésticos).

Descartado, pues, el dogma de que la reforma laboral de Rajoy ha creado puestos de trabajo, sólo cabe concluir que esta agresión legislativa contra los derechos de los trabajadores estaba realmente diseñada para precarizar el empleo, desequilibrando las relaciones laborales a favor de una de las partes, la más cercana ideológicamente al partido en el Gobierno, es decir, la gran patronal.

Por eso, resulta tan gratificante escuchar a un responsable institucional diciendo que va a estudiar la forma de evitar que la institución que gestiona contrate con empresas que apliquen la reforma laboral. Es lo que hizo ayer el consejero de Servicios Públicos y Personal del Ayuntamiento de Zaragoza, Alberto Cubero, tras conocer de primera mano las condiciones de explotación laboral que las grandes empresas de limpieza pretenden instalar entre sus trabajadoras, con el único propósito de incrementar los beneficios de sus accionistas.

No faltarán personas y entidades empresariales que se rasguen las vestiduras afirmando que introducir este criterio en un pliego de condiciones quebranta el Estado de Derecho por penalizar a quienes se limitan a cumplir la ley vigente. Sin embargo, el principio de libertad de contratación anula cualquier suspicacia. Por otras parte, la práctica habitual de redactar pliegos teledirigidos hacia la consecución de un fin concreto (como el redactado por el gobierno de Belloch para que Auzsa y no la cooperativa de trabajadores de Auzsa, fuera la adjudicataria de la contrata de autobús urbano de Zaragoza) habilita al Ayuntamiento de Zaragoza para decidir cómo quiere que sean las condiciones laborales de los trabajadores que prestan servicios al Consistorio.

En cualquier caso, para que el consejero Cubero pudiera realizar estas declaraciones, sólo ha sido necesario que todas las fuerzas políticas de la izquierda transformadora de la capital aragonesa confluyeran en una sola candidatura (llamada “Zaragoza En Común”), con el objetivo de que ésta diera el sorpasso al PSOE como primera fuerza de la izquierda, e inaugurara una nueva estrategia de gestión institucional, mucho más cercana a los principios de redistribución de la riqueza y justicia social vigentes en la Constitución de 1978. Son las cosas de la confluencia.

 

Tags: , , , , , ,

Comentarios cerrados