Los del “no tranquilo”

13. noviembre 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La CUP inventó ayer una nueva denominación para eludir a eso que en política siempre se ha llamado “tragar sapos”, un concepto consistente verse obligado a hacer aquello que no se desea, bajo promesa de alcanzar el fin codiciado. Todo “no tranquilo” encierra un “sí crítico” que comienza socavando los principios éticos de quien lo pronuncia, para luego conducirlo hacia las oscuras profundidades de la política-espectáculo.

Convergència Democrática de Catalunya todavía no ha jugado su última carta en el proceso de investidura de Artur Mas: la de la paralización del proceso independentista mediante la convocatoria de nuevas elecciones.

Por ello, es muy probable que la purísima, radicalísima e inmaculadísima CUP acabe invistiendo a un neoliberal llamado Artur Mas como presidente de la Generalitat. Sería su segundo cambio radical de posicionamiento en menos de dos meses. Durante la última noche electoral, el propio Antonio Baños reconocía la derrota de las opciones independentistas en las “elecciones plebiscitarias” del 27-S, y descartaba –por ilegítima– una hipotética declaración unilateral de independencia. Semanas después llegaba la resolución secesionista aprobada por Junts Pel Sí y la CUP en el Parlament.

Pero más allá de posibles incoherencias en el discurso, los dirigentes y militantes de la CUP deberían preguntarse algo: ¿por qué la Comisión Europea reaccionó con una visceralidad furibunda ante la posibilidad de que Grecia pudiera dejar de ser neoliberal, y sin embargo, permanece callada ante la perspectiva de que Cataluña pudiera dejar de ser territorio español?

Si los gestores del neoliberalismo europeo estuvieran tan preocupados por la territorialidad como por la ideología, en estos momentos deberían estar avasallado inmisericordemente a Artur Mas, del mismo modo que antes aplastaron con chantajes al gobierno de Alexis Tsipras.

Pero Bruselas calla, lo cual sólo puede interpretarse desde la certeza de que una hipotética Cataluña independiente seguirá siendo tan neoliberal como ahora, por muchos anexos sociales que ERC y la CUP introduzcan en la resolución del Parlament. Así las cosas, los del “no tranquilo” deberían contemplar la posibilidad de que su reciente confraternización con la derecha neoliberal no es más que una maniobra de ésta para alcanzar sus objetivos económicos.

 

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