Los delirios de un banquero que se reía del pueblo

18. octubre 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Mientras el índice de pobreza avanza en España hasta límites que no se conocían desde antes de la muerte del dictador, mientras muchas oenegés y telemaratones solidarios dedican a los españoles las ayudas que antes tenían como destinatarios a los habitantes de países tercermundistas, mientras más de un cuarto de la población activa de nuestro país no tiene forma de ganar el dinero suficiente para garantizar su propia subsistencia, el presidente del Banco Santander declaraba ayer en Nueva York que “es un momento fantástico para España” porque en su opinión “llega dinero de todas partes”.

El descenso de la prima de riesgo, la subida de la Bolsa o el dinamismo en la venta de deuda pública española no son argumentos suficientes para que Emilio Botín se ría a mandíbula batiente de un país que lo está pasando mal, muy mal. Y es que los altibajos de una economía de casino no se corresponden en absoluto con la situación económica real de buena parte del pueblo soberano, ni mucho menos con la marcha de la economía productiva. Lo que ocurre es que a los ludópatas de las finanzas les interesan muy poco estas dos magnitudes.

De lo contrario, serían conscientes de que la debilidad de la demanda interna (forzada por el empobrecimiento generalizado de la población) es el plomo en las alas que impide la recuperación de la economía española. Serían conscientes también de que todas las medidas económicas impuestas por el régimen de Rajoy inciden negativamente en la capacidad de gasto y de ahorro de los hogares, las empresas y las Administraciones Públicas. Serían conscientes, por último, de que esta realidad genera importantes retrocesos en el campo de la economía productiva, tal como acredita hoy mismo el Instituto Nacional de Estadística.

Sin embargo, nada de esto resulta relevante para un tipo como Emilio Botín, cuyo último servicio a España fue retirar el recurso que su banco había presentado ante el Supremo contra una sentencia desfavorable de la Audiencia Provincial de Mallorca en el caso de las preferentes, justo antes de que el Alto Tribunal pudiera unificar doctrina contra la banca española en esta macroestafa.

Cuando los que rigen la economía del país están preocupados sólo por su interés particular, ignorando el interés general, llegamos a situaciones como la actual. El servilismo de los gobernantes y la parálisis reivindicativa de la ciudadanía constituyen el mejor caldo de cultivo para que individuos como Emilio Botín se burlen impunemente de España y de los españoles.

 

Tags: , , , , , ,

Comentarios cerrados