Los nuevos esclavos de la Administración

24. febrero 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Uno de los aspectos más llamativos de la reforma laboral que acaba de perpetrar el PP contra la población española, es el de los “trabajos sociales” que las personas desempleadas deberán prestar a favor de la Administración, en caso de que ésta las llame para tal propósito.

De este modo, una medida que no sirve –ni directa ni indirectamente– para crear empleo, es incluida en el marco de una reforma legislativa que, según sus promotores e ideólogos, sólo persigue esta finalidad. La pregunta es: ¿por qué?

La respuesta es sencilla. El modelo económico capitalista ha entrado en una crisis de sobreproducción, a causa del aumento constante de la oferta de bienes y servicios, sin un incremento paralelo de la capacidad mundial de consumo necesario para absorberla.

Agotado el modelo, sólo caben dos posibilidades. La primera es evolucionar hacia un nuevo modo de producción cooperativo, solidario y sostenible que ponga a la economía al servicio de todas las personas; la segunda es involucionar hacia el modo de producción esclavista, anterior al capitalista, y con muchos más siglos de vigencia que éste.

Con la reforma laboral, y más generalmente, con las medidas neoliberales impulsadas en la mayoría de países de nuestro entorno, acabará habiendo trabajos, aunque lo que no habrá serán salarios. El hecho incontestable de que los avances tecnológicos alcanzados impiden que ya jamás vaya a haber trabajo remunerado para todos y todas, a ocho horas de jornada laboral, apuntala esta afirmación.

Para preparar a la población de cara a esta nueva realidad, es para lo que sirve esta nueva medida promulgada por el Gobierno de Mariano Rajoy; una disposición que se presta a la demagogia favorable por parte de ciertas mentes poco formadas (“¡ya que cobran el paro, que trabajen en algo!”, “¡será mejor que estén tumbados todo el día!”…), pero que en su esencia esconde la vuelta a un concepto poco deseable: el trabajo no merece una remuneración salarial.

En cualquier caso, Mariano Rajoy y su equipo económico deberían explicar por qué han decidido tratar peor a los desempleados que a los presos, para los cuales la Constitución Española prohíbe específicamente los “trabajos forzados” (art. 25).

 

Tags: , , , , ,

Comentarios cerrados