Los presupuestos del caos

21. diciembre 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Amparado en su ilegítimo rodillo parlamentario, el Partido Popular aprobó ayer los Presupuestos Generales del Estado para 2013. Es la última de las piedras que el régimen de Rajoy pone en el camino de la recuperación económica, desde el convencimiento de que cuanto mayor sea el hundimiento, más profundas podrán ser las reformas antisociales que aniquilen el Estado del Bienestar.

Estos presupuestos, como todos los que haya presentado o vaya a presentar en el futuro la derecha política de este país, están fundamentados en el dogma de la consolidación fiscal, sin tener en cuenta que en un entorno de crisis económica, cuando flaquean el empleo, la demanda interna y la producción de valor añadido dentro de nuestro país, cualquier recorte del gasto público conduce inexorablemente al incremento de la deuda pública.

Durante su primer año de mandato, que se cumple hoy, el régimen de Rajoy se ha convertido en una máquina de fabricar parados, tanto por la promulgación de una reforma laboral que facilita el despido, como por los recortes presupuestarios que, directa o indirectamente, merman las plantillas en el sector público y en el privado.

Conforme vaya creciendo la deuda pública a causa de los recortes, mayor será la fuerza con la que los neoliberales gritarán que los servicios públicos son insostenibles, y que es preciso privatizarlos para mejorar su gestión. Sin embargo, esta estrategia (que será progresivamente secundada por las capas sociales con menor nivel cultural y/o con mayor nivel económico) solo esconde la intención de regalar el patrimonio público a los grandes grupos empresariales para que se enriquezcan con su explotación.

Cercanos en el tiempo tenemos los ejemplos de Campsa, Endesa o Telefónica, y de los efectos que sus respectivas privatizaciones trajeron consigo: trabajadores despedidos, prejubilados, externalizados o precarizados, y clientes vampirizados. “Competitividad” lo llaman.

 

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