Los verdaderos antisistema

20. mayo 2011 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

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El movimiento 15–M, que está consiguiendo que por fin se visualice el malestar de la ciudadanía ante los recortes, despidos, desahucios, pensionazos, y reformas laborales que sufre este país, ha elegido un lema que encaja perfectamente con lo que siente la mayoría de la gente de este país: “no somos antisistema, el sistema es antinosotros”.

 

Efectivamente, si consideramos como “sistema” lo que establece la Constitución Española de 1978, promulgada –como todos sabemos– después de un admirable consenso social e institucional, los verdaderos “antisistema” serían los gobernantes que en los últimos años han favorecido, por acción u omisión, que las personas de este país no puedan ejercer su “derecho al trabajo”, no estén en situación de tener “una vivienda digna y adecuada”, una “remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia”, o “un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona”.

 

Del mismo modo, son unos “antisistema” los que se han negado a regular “la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”, los que no han promovido desde el poder “la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas”, aquellos que han ignorado que España debe dotarse de “un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y de progresividad”, o quienes no han tenido en cuenta que los poderes públicos deben garantizar “la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo”.

 

El resultado de incumplir todos estos preceptos constitucionales, lo tenemos delante de nosotros: una tasa de desempleo del 21%, el nivel de precariedad laboral más alarmante de la zona euro, y la mayoría de los derechos sociales en pleno retroceso, al haberse impuesto la voluntad de hierro de los Mercados sobre la cobardía (quizá connivencia) de la clase política de este país.

 

No es de extrañar que los verdaderos antisistema, los neoliberales que llevan 30 años minando día a día el Estado y su capacidad para determinar la política económica que se debe aplicar en el país, estén ahora jugando sucio para deslegitimar a las decenas de miles de personas que han tomado las plazas españolas con la honorable intención de decir “Basta”.

 

Su argumento es que este sistema económico, el del actual capitalismo salvaje,  es el único posible tras el desmoronamiento de las experiencias del llamado “socialismo real” en el este de Europa. De este modo, y cual experimentados trileros, los neoliberales de la política, la economía y la comunicación de este país, esconden la bolita del Estado del Bienestar, justo la que pretenden ver las decenas de miles de estudiantes, parados, trabajadores, precarios, jubilados, becarios y desahuciados inmobiliarios que ahora acampan en plena calle.

 

Quienes dicen defender la democracia a secas, sin apellidos, frente a las reivindicaciones de las acampadas ciudadanas, ignoran que imponer reformas sociales y económicas en contra de la voluntad de la mayoría social de este país, no es precisamente el mejor modo de construir una democracia.

 

Por eso es tan importante que haya surgido esta reacción ciudadana ante los “antisistema”, una Esperanza de futuro que habrá que mantener viva después del 22 de mayo, como advertencia general de los límites que no debe sobrepasar una acción gubernamental más pendiente de generar “confianza” en los Mercados, que de cumplir los preceptos constitucionales del “sistema”.

 

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