Maniobras preelectorales en la oscuridad

26. enero 2011 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

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La doble maniobra preelectoral que Esperanza Aguirre ha realizado en las últimas horas es admirable desde el punto de vista de la estrategia militar. Cual brillante seguidora de las enseñanzas de Sun–Tzu y de Von Clausewitz, la lideresa madrileña desmontó en apenas unas horas la imagen de unidad interna que Rajoy había intentado trasladar con la Convención Nacional que el PP celebró en Sevilla este fin de semana.

 

Para ello, Aguirre se limitó el lunes a decir en público que el candidato de Foro Asturias a la presidencia del Principado es mejor que la candidata que presenta el propio Partido Popular. Ausencia de medidas disciplinarias contra la presidenta madrileña, y terremoto de 9 grados Richter en la sede de Génova.

 

Ayer, Aguirre recrudecía su ofensiva con un regalo envenenado. En una entrevista concedida a Onda Cero, la presidenta proclamaba su fidelidad eterna (en sentido quevediano, es decir, “sin principio ni final”) a Mariano Rajoy, ofreciéndose a ayudarle a ganar las próximas elecciones generales formando parte de su candidatura.

 

Simplemente, brillante.

 

Se mantiene, pues, la hoja de ruta del sector duro del PP tras el cierre en falso del Congreso de Valencia en junio de 2008. El guión estaba dividido en seis actos: 1) permanencia de Rajoy en la presidencia del PP (ya que Esperanza Aguirre no había sido elegida diputada nacional en las Generales de marzo de 2008), 2) travesía del desierto entre 2008–2012, 3) colocación de Esperanza Aguirre en las listas de las Generales de 2012, 4) tercera derrota de Rajoy ante Zapatero, 5) congreso extraordinario del PP, con Aguirre (ya diputada) como candidata única a la presidencia del partido, y 6) victoria electoral sobre el PSOE en las Generales de 2016.

 

A esta operación Esperanza–2016 sólo le sobra una circunstancia: las buenas perspectivas electorales que la crisis económica ha aportado al PP, y que sitúan a Mariano Rajoy como inquilino de La Moncloa en la primavera de 2012.

 

Da la impresión de que Rajoy y su equipo deben estar especialmente vigilantes respecto al fuego amigo en este largo trayecto que falta hasta la celebración de las Generales de 2012. No es de extrañar que el líder de los populares se dedique, día tras día, a pedir elecciones anticipadas.

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