Mariano Rajoy, ¡a declaraaaarrr!

19. abril 2017 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La política-espectáculo que sufre cada día nuestro país vivirá próximamente un momento álgido cuando Mariano Rajoy se convierta en el primer presidente del Gobierno que presta declaración judicial por la existencia de una supuesta corrupción en el seno de su partido.

La sección segunda de Lo Penal de la Audiencia Nacional ha accedido a las pretensiones de la acusación particular del caso Gürtel (ejercida por la Asociación de Abogados Demócratas por Europa), y ha llamado a declarar como testigo a Rajoy, después de haber rechazado esta posibilidad en ocasiones anteriores.

La Fiscalía, con su oposición a que Rajoy declare, ha demostrado una vez más las razones de su propia inutilidad como institución del Estado. De hecho, para cumplir su labor de esclarecer los hechos y de vigilar por la legalidad del proceso judicial, tendría que haber sido la propia Fiscalía la que llamara a declarar como testigos o como acusados (en función de los indicios particulares de delito) a todas las personas que formaban parte de la dirección del PP mientras funcionaba la trama Gürtel.

Además, los tribunales de cualquier país civilizado hubieran concedido valor probatorio al famoso cuaderno de Bárcenas, una vez que los peritos acreditaron que fue escrito en diferentes épocas, con distintos instrumentos de escritura y en diversos estados de ánimo.

Pero en España no es así. Las oligarquías económicas deben proteger a los gobernantes dispuestos a rellenar el BOE a su dictado. Legalizar la bajada de los salarios, rescatar negocios multimillonarios inviables, rebajar las cargas impositivas sobre las rentas y los capitales, abaratar los despidos, minar desde dentro la educación y la sanidad públicas, o bonificar las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social, son favores que se premian con la impunidad, y según parece, con algún pequeño incentivo ensobrado.

Por eso, de la testifical de Mariano Rajoy ante la Audiencia Nacional solo debe esperarse un gran revuelo mediático, una gran decepción judicial y una previsible hazaña deportiva: el presidente del Gobierno está en condiciones de batir la plusmarca mundial de no-me-constas por minuto, actualmente en poder de la ciudadana Cristina de Borbón.

 



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