Mélenchon y el neofascismo

4. mayo 2017 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El populismo no tiene límites. Y además, es imprevisible. Quizá por eso, cada vez son más las voces que presionan a Jean-Luc Mélenchon para que recomiende votar a Emmanuel Macron en la segunda vuelta de las presidenciales francesas. Esas mismas voces consideran que la derrota de la neofascista Marine Le Pen pasa necesariamente por que el candidato de la izquierda les diga a sus votantes que apoyen a un neoliberal como Macron.

Pero esas voces olvidan que a la ultraderecha hay que pararla mucho antes. El auge de la ultraderecha europea es fruto de la decepción que los gobiernos socialistas y conservadores han causado entre la clase trabajadora de la UE. El auge de la ultraderecha europea es consecuencia del desarme ideológico de los sindicatos mayoritarios. El auge de la ultraderecha europea es un desenlace previsible de la solución que encontraron los neoliberales para tapar sus vergüenzas como responsables de la última crisis económica: culpar a los extranjeros de los estragos causados por financieros sin escrúpulos y por sus siervos institucionales.

A la ultraderecha se la detiene manteniendo los cánones del Estado del Bienestar; a la ultraderecha se la detiene respetando en Bruselas la decisión democrática del pueblo griego, expresada en las urnas en enero y en julio de 2015; a la ultraderecha se la detiene poniendo la economía al servicio de las personas, en lugar de hacer a las personas esclavas de la economía.

Tras la primera vuelta de las presidenciales, las dos opciones de Mélenchon y de Francia Insumisa para la segunda vuelta son, por un lado, los neofascistas, y por otro, los que con sus políticas económicas y sociales han allanado el camino para el triunfo de los neofascistas.

Por ello es más que comprensible que el candidato izquierdista no haga ninguna recomendación de voto, ya que de hacerlo, tendría que ser a favor de esa pandilla de hipócritas conservadores, centristas y “socialistas” que van a agruparse en torno al ultraliberal Macron para seguir construyendo un mundo cada vez más injusto, inhumano e insolidario.

Existe alguna posibilidad de que Le Pen gane en las elecciones del próximo domingo, pero su triunfo no se deberá a la actitud de Mélenchon, sino a las actuaciones de quienes llevan 30 años facilitando la llegada al poder de los neofascistas a base de rebajas salariales, deslocalizaciones, pérdidas de derechos laborales, liberalizaciones comerciales, recortes, despidos masivos, corrupciones institucionales y demás políticas que incrementan la brecha entre el pueblo y sus gobernantes.

Lo demás, como diría nuestra reina, “merde”.

 

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