Menos policía y más educación

27. septiembre 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

“Menos policía y más educación” es uno de los lemas más coreados en las manifestaciones españolas desde que comenzaron los recortes y las reformas antisociales en mayo de 2010. En uno de nuestros editoriales de ayer exponíamos las razones por las cuales España está en el camino de convertirse en un Estado policial.

El lema adquiere especial relevancia cuando comienza a constatarse que esa policía tan mimada y apoyada por el Gobierno central (excepto a la hora de robarles a los agentes la paga extra de Navidad) ejerce su labor cometiendo ilegalidades.

Más allá del bárbaro espectáculo que ofrecieron los antidisturbios en la Estación de Atocha o en los bares de las inmediaciones de la plaza de Neptuno, la más escandalosa de estas ilegalidades consiste en que los agentes de la UIP no lleven visible su número de identificación. Una ilegalidad defendida tanto por el secretario general como por el portavoz habitual del Sindicato Unificado de Policía (SUP). En unas declaraciones concedidas a TVE, el segundo de ellos, José Benito, utilizaba el ridículo argumento de que su organización apoya a los policías que no lleven visible su número de identificación personal porque, según él, “hay determinados elementos que acuden a estas manifestaciones con la única intención (y ha sucedido ya) de denunciar a policías, aunque no hayan hecho nada”.

Resulta realmente escandaloso que un representante de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado comparezca ante los medios de comunicación para proferir una majadería de semejante tamaño ¿Estará el SUP de acuerdo con que todos los conductores arranquen las matrículas de sus vehículos, aunque no tengan la intención de quebrantar las normas de tráfico, sólo porque existen unos individuos uniformados que tienen la manía de denunciar?

Al señor Benito hay que recordarle que el artículo 18 del RD 1484/1987, de 4 de diciembre, dice que “todos los uniformes llevarán obligatoriamente la placa–emblema del cuerpo, con indicación del número de identificación personal, en el pecho, por encima del bolsillo superior derecho de la prenda de uniformidad”.

Pero más escandalosas si cabe son las declaraciones al diario Público del propio secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet, que sobre la obligación de llevar el número de identificación personal visible afirmó que “este Gobierno y el anterior, que son igual de fascistas en esta materia de Interior, no hayan querido regularlo nunca”. Recomendamos al representante de los policías que lea lo expuesto en el párrafo anterior.

En esta misma entrevista, Sánchez Fornet afirmaba que existen infiltrados de la policía en los movimientos ciudadanos reivindicativos, aunque estos agentes nunca son los que provocan los disturbios.

Las declaraciones contrastan poderosamente con el vídeo del 25–S (ver abajo) en el que se ve a la policía apalear a uno de estos agentes infiltrados, que desde el suelo grita en repetidas ocasiones “¡Que soy compañero, coño!” Así pues, si la Policía sólo carga contra los violentos, cabe concluir que al menos ese infiltrado estaba actuando con violencia. Si por el contrario, los infiltrados policiales nunca promueven enfrentamientos en las manifestaciones, habrá que deducir que los antidisturbios cargan de igual modo contra pacíficos que contra violentos.

La realidad desmonta una por una todas las declaraciones de quienes reprimen al pueblo que dicen proteger, dejando claro que la España del siglo XXI no se merece una policía como ésta.

En este momento histórico en el que se va a definir cómo va a ser España durante las próximas décadas, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tienen que decidir si se ponen del lado de la democracia, de los Derechos Humanos y del Estado del Bienestar, o si por el contrario, lo hacen del lado de quienes legislan por la fuerza contra la Constitución Española y en nombre de los Mercados para el exclusivo beneficio de unos pocos.

 

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