«Mi primer rifle, mi primer muerto»

3. mayo 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Una sociedad en la que un niño de cinco años mata de un disparo a su hermana de dos con un rifle infantil que ha recibido como regalo de cumpleaños, es una sociedad enferma, no tanto por el hecho en sí, sino por la justificación social que éste recibe.

Hasta el momento ni esta última tragedia ni las múltiples matanzas ocurridas en centros de enseñanza de los Estados Unidos, han sido motivo suficiente para que alguien se atreva a restringir la venta de armas de fuego a particulares. Las empresas privadas que las fabrican no admitirían, seguramente, tales impedimentos.

Por ello, aun en el caso de que la población norteamericana reclamara mayoritariamente esta prohibición (cosa que está por ver), la medida no tendría demasiadas posibilidades de prosperar en unas instituciones rendidas a los lobbys empresariales.

En Estados Unidos la libertad de empresa se antepone al derecho a la vida y a la integridad física de las personas. Lo mismo ocurre en la sanidad, en el medio ambiente, y en casi todos los ámbitos de la vida pública norteamericana.

Cuando la venta de armas a niños es un negocio legal, poco más se puede añadir. Sólo decir como dato que la firma fabricante del rifle infantil Crikett lo comercializa bajo el lema “Mi primer rifle”. A partir de esta semana pueden ampliar el eslogan diciendo “Mi primer rifle, mi primer muerto”.

 

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