Motivos para una Huelga General

13. noviembre 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

A la hora de exponer las razones para secundar mañana la Huelga General convocada en todo el país, bastaría con acudir a los principales indicadores macroeconómicos de España. Tal como muchos advertíamos, la reforma laboral de Rajoy no iba a servir para crear empleo, sino para precarizar el existente y para incrementar el número de parados. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de desempleados se ha incrementado en 799.700 durante los últimos doce meses. Tal como muchos advertíamos, los recortes presupuestarios no iban a servir para excitar la inversión, sino que solo provocarían que se extendiera cada vez más el manto de la pobreza sobre las gentes de nuestro país. Según el INE, el 21,1% de la población ya se encuentra bajo el umbral de riesgo de pobreza, mientras crece cada mes el número de familias que tienen dificultades para llegar a fin de mes o para afrontar gastos extraordinarios.

Podríamos seguir enumerando variables macroeconómicas para desmontar el dogma neoliberal de que “esta es la única política posible”, un dogma que encierra una intención oculta: arruinar por completo un país para luego privatizar a precio de saldo sus principales servicios públicos.

Pero el propósito de este diario ha sido siempre fijarse más en la gente que en los números, y esa es precisamente la principal razón que encontramos en CRÓNICA DE ARAGÓN para secundar y para animar a secundar la Huelga General de mañana. Y es que las gentes de este país son cada vez menos felices, están más crispadas, más desoladas, más desesperanzadas y alejadas de la idea de un futuro mejor para ellos mismos y para los suyos, posiblemente porque ese futuro se lo están arrebatando aquellos que sólo legislan a favor de una minoría de caciques, marca España.

Al margen de lo económico y de lo social, hay otro motivo de peso para que este país se paralice durante un día: la ruptura de los mecanismos democráticos elementales según los cuales, un gobernante elegido en las urnas debe aplicar el programa que sometió a consideración de los electores, y escuchar en todo momento el sentir de la ciudadanía acerca de su gestión, sin rebasar de ninguna manera las líneas rojas fijadas en la Constitución.

La huelga y la protesta social son los principales recursos que posee la ciudadanía frente a unos gobernantes que no sólo rechazan la idea de convocar un referéndum sobre una política económica que está minando los pilares constitucionales del Estado del Bienestar, sino que también ignoran datos como que –según la última encuesta del CIS– el 55,9% de la población no tiene ninguna confianza en Mariano Rajoy, que nueve de cada diez piensan que la situación de la economía española es “mala o muy mala”, o que el 70% considera que ésta ha empeorado durante los últimos doce meses.

 

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