Neoliberalismo, o el arte de reducir el paro sin crear puestos de trabajo

12. marzo 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La rueda de prensa en la que ayer se presentó el último informe económico de Funcas (la fundación de lo que antes eran cajas de ahorro y ahora son bancos) vino a demostrar de nuevo que los neoliberales son incapaces de prever lo que va a ocurrir con la economía dentro de quince minutos. Sin embargo, esta organización ligada al poder financiero español se atrevió a realizar unas previsiones para lo que queda de 2014, ¡y para todo el 2015!

A través de una proyección de los números macroeconómicos correspondientes a los dos primeros meses de este año, Funcas pronostica que el PIB español habrá crecido un 1,2% a finales de 2014, y un 1,8% a finales de 2015. Paralelamente, la tasa de paro se habrá reducido al 25,1% cuando termine este año, y al 23,5% cuando finalice el próximo. El impresionante argumento científico que ofreció el director de Coyuntura y Estadísticas de Funcas, Ángel Laborda, a la hora de justificar este dato fue el siguiente: “Las empresas se han quedado con plantillas tan mínimas que, en cuanto aumenta la actividad, necesitan más mano de obra”.

Dejando aparte la temeridad que supone aplicar a la economía del siglo XXI los clichés propios del productivismo industrial del siglo XIX, lo que demostró Laborda es un profundo desconocimiento acerca de los análisis elaborados por instituciones serias como la ONU, la OIT, la CEPAL u OXFAM, que alertan de la posibilidad de que nos estemos encaminando hacia un crecimiento económico sin creación de empleo ni redistribución equitativa de la riqueza.

Si el representante de Funcas duda de la verosimilitud de estos análisis, puede desplazarse a cualquier polígono industrial para contemplar los efectos de las deslocalizaciones. También puede ir a un hipermercado donde comprobará la progresiva sustitución de las cajeras humanas por cajas automáticas donde el cliente pasa y paga los productos de su carro. Incluso, si se asoma por la ventana de su domicilio, después de haber pagado a una máquina (y no a un humano) el peaje de la autopista que ha utilizado para llegar hasta su casa, y antes de realizar por internet una gestión sobre su cuenta bancaria, podrá ver un camión de recogida automática de basuras tripulado por un solo operario, donde antes había tres trabajadores.

En cualquier caso, y más allá de la receta decimonónica propuesta por Laborda, el documento de Funcas deja claro cuáles son las dos vías a través de las cuales se va a reducir la tasa de desempleo en España durante los dos próximos años: el turismo y una drástica reducción de la población activa, que podría ser de hasta medio millón de trabajadores (en 2013, se redujo en 267.900 personas).

Así pues, en España no se creará empleo durante los dos próximos años, pero bajará la tasa de desempleo, que será lo que reflejen en sus titulares los medios de comunicación menos juiciosos. De este modo, las proclamas triunfalistas del PP de cara a las elecciones municipales, autonómicas y generales previstas para 2015, contrastarán poderosamente con la pobreza que comenzará a extenderse por las calles del país, incluso entre aquellos que puedan optar a uno de esos puestos de trabajo precarios y mal pagados que propicia la reforma laboral impuesta por el régimen de Rajoy.

En este ámbito, la Funcas aprovechó la presentación de su último informe para intentar hacer negocio, cuando recomendó una bajada generalizada de las aportaciones empresariales a la Seguridad Social, sabiendo que esta medida supone una merma de las arcas para las pensiones. Así, cuando el sistema público quiebre por inanición, las entidades financieras a las que pertenece Funcas saturarán el mercado con la oferta de planes privados de pensiones.

No obstante, y para cubrir este flanco argumental, el señor Laborda decidió terminar su alocución con un chiste engañabobos. Es el siguiente: “la disminución de ingresos en las arcas de la Seguridad Social por la reducción de las cuotas empresariales, debería ser compensada a través de una subida de los impuestos indirectos como el IVA” ¡Ta–ta–chán! (redoble corto). Seguramente, este representante de la fundación bancaria más importante del país no tuvo en cuenta que una nueva subida del IVA, en medio de la precariedad salarial ya existente en el país, supondría una caída en el poder adquisitivo de las familias, y consiguientemente, una disminución del consumo y de la fabricación y comercialización de bienes y servicios, lo cual incrementaría el desempleo.

¡Bravo por los ideólogos neoliberales!

 

Tags: , , , , , ,

One Comment to “Neoliberalismo, o el arte de reducir el paro sin crear puestos de trabajo”

  1. Javier C. dice:

    Buenas.

    Es curiosa esa frase: «Alertan de la posibilidad de que nos estemos encaminando hacia un crecimiento económico sin creación de empleo ni redistribución equitativa de la riqueza.»

    Dios condenó al hombre a tener que comer con el sudor de su frente; en todas las época pre-industriales se soñaba con una edad de oro en la que no se trabajara. Oscar Wilde también anunciaba el beneficio que las máquinas le darían al hombre, evitándole los trabajos más penosos.

    Y lo cierto es que el trabajo es lamentable, pesado, que la gente, si pudiera vivir, no trabajaría. «Fíjate si será malo, que hasta te pagan», que dice la frase popular. Y sin embargo cada vez se nos introduce más en la mollera ese dogma capitalista y psicótico de que el trabajo es bueno, es deseable. Si uno se descuida, hasta dignifica.

    He soltado todo esto porque, en efecto, que las máquinas suplanten al hombre resulta fantástico. Pero, claro, como en el fondo el trabajador es «esclavo», alguien trabajo no puede medrar. Necesita ofrecerse a algún amo que lo acoja bajo el ala (los amos ya no son apenas señores, ahora se han despersonalizado y son empresas). Pero, en fin, volviendo a su frase: una cosa es la creación de empleo, y otra la distribución de la riqueza. Al empleo que le parta un rayo. Cómo distribuir la «riqueza» es harina de otro costal.

    En fin, estando por lo demás de acuerdo con el editorial, y habiendo aprendido además gracias a él cómo el gobierno emplea las estadísticas -esas rameras del Poder- a su antojo, sólo quería recordarles que no es bueno ningún ensalzamiento «per se» del trabajo: y, si se necesita trabajar, que quede claro al menos que es una faena, y que malditos sean los amos.

    Saludos.