Netanyahu, el trolas

22. octubre 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

En una conversación de taberna y con unas cuantas copas de más, está socialmente aceptado que alguien exagere, sobreactúe, invente o incluso mienta abiertamente para divertir a sus acompañantes. Son los llamados “trolas”, personajes muy apreciados entre los círculos amistosos y familiares por su alta capacidad para amenizar veladas. Sin embargo, cuando uno es primer ministro y toma la palabra en público, lo menos que cabe esperar es que actúe como un vulgar trolas de taberna.

La noche del pasado martes, cuando intervenía ante el Congreso sionista mundial que se celebra en Jerusalén, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu (no sabemos si pasado o no de copas) dejó a su auditorio con la boca abierta cuando afirmó que el Holocausto no había sido idea de Hitler ni de ningún otro de los jerarcas nazis, sino de Haj Amín Al Husseini, muftí de Jerusalén, que en noviembre de 1941 se reunió con el dictador alemán.

La trola de Netanyahu choca de frente con dos circunstancias que le restan cualquier atisbo de verosimilitud. En primer lugar, cuando se produjo esta reunión, la Alemania nazi ya había iniciado las políticas de exterminio contra los judíos residentes en Europa. Y en segundo lugar, ¿alguien puede creerse que un líder ario, autoproclamado máximo representante de la raza suprema de la creación, iba a aceptar órdenes de un clérigo musulmán?

Con sus palabras de la noche del pasado martes, Benjamin Netanyahu ha avanzado muchos puestos en la clasificación de los gobernantes más detestables y rastreros de la historia de la Humanidad, no tanto por ejercer como primer ministro de un Estado terrorista (que ese dudoso honor ya lo ostentaba con anterioridad), sino por realizar unas declaraciones que sólo buscan incrementar el nivel de odio étnico entre israelíes y palestinos, justo en medio de un rebrote de la violencia entre ambas comunidades.

Netanyahu parece estar empezando a comprender que ni la violencia extrema contra el enemigo (considerando “enemigo” a cada uno de los 502 niños palestinos asesinados por el ejército israelí en Gaza durante el verano de 2014), ni el levantamiento de muros, ni la construcción de asentamientos ilegales, van a traer la paz a Israel, y que lo único que consiguen estas actuaciones es alejar cada vez más a su país de la comunidad internacional (incluidos sus aliados más incondicionales) y de las simpatías de la gente de a pie.

Y por eso se pone nervioso; y por eso cuenta trolas.

 

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