No a la privatización de la Sanidad Pública

22. octubre 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El Gobierno de Aragón se ha prestado a acoger la celebración de las XII Jornadas de Gestión y Evaluación, que se inauguran hoy en Huesca bajo el lema “Iniciativas en evaluación y coste-efectividad en el sector sanitario”. De esta manera, el Ejecutivo autonómico se alía con la Fundación Signo, organizadora del evento y partidaria de la privatización de la sanidad.

Bajo el trampantojo de la “mejora de la gestión, la transparencia y la eficacia” del sistema de salud, la Fundación Signo promueve “un nuevo enfoque de la colaboración público-privada, basado en una concepción societaria” (punto 11 de su ideario) y en la idea del “hospital como empresa de servicios” inspirada por el polémico economista José Barea, aquel que introdujo el virus neoliberal en las Administraciones Públicas durante el primer gobierno de Aznar, y en cuyo honor la Fundación Signo ha creado los Premios Profesor Barea.

Con estos antecedentes, no resulta difícil adivinar lo que se va a debatir en Huesca durante las próximas tres jornadas. Cientos de pomposos razonamientos, tan políticamente correctos como éticamente cuestionables, que conducirán a la conclusión de que es preciso incentivar las fórmulas de colaboración público-privada en el ámbito sanitario. O lo que viene a ser lo mismo: hay que convertir en negocio un servicio público esencial basado en un derecho social garantizado por la Constitución.

Frente a estos desvaríos neoliberales, resulta necesario recordar tres premisas innegociables a propósito de la sanidad:

  1. Carácter público del sistema sanitario, tanto en la titularidad como en la gestión
  2. Preeminencia de las necesidades de los usuarios y usuarias respecto a cualquier otra consideración económica o presupuestaria
  3. Compromiso gubernamental de dotar al sistema con los recursos económicos y humanos suficientes para proporcionar una atención sanitaria universal, gratuita y de calidad

A partir de este marco, la Fundación Signo y el resto de las fundaciones del planeta ya están en condiciones de debatir acerca de cómo debe ser la Sanidad Pública española.

Por cierto, si a alguien se le ocurriera argumentar que España carece de los recursos presupuestarios suficientes para garantizar los tres puntos anteriores, antes debería tener en cuenta que un país donde el número de ricos crece un 24% en sólo un año hasta alcanzar la cifra de 465.000, es capaz de afrontar esto y mucho más. En caso de no hacerlo, no estaríamos ante una sanidad pública insostenible desde el punto de vista presupuestario, sino unos presupuestos insuficientemente progresivos desde el punto de vista constitucional.

 

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