No más asesinatos políticos

13. mayo 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

A lo largo de los últimos cien años se han cometido en España más asesinatos por motivos políticos de los que la memoria puede recordar. El último de ellos se produjo ayer por la tarde en León, sobre una pasarela peatonal que cruza el río Bernesga. La víctima, Isabel Carrasco, presidenta del PP leonés y de la Diputación de León.

En este momento, da igual que las primeras investigaciones apunten a la venganza personal como móvil más probable del asesinato, da igual que la gestión de Carrasco al frente de la Diputación leonesa fuera más o menos polémica, da igual el número de sueldos que estuviera cobrando en el momento de su asesinato. En la Europa del siglo XXI nada puede justificar que una persona le quite la vida a otra por discrepancias institucionales, por venganzas políticas, ni mucho menos por intentar hacer prevalecer las ideas del asesino sobre las de la víctima.

Frente a los mensajes de condolencia enviados por millones de ciudadanos y la suspensión de actos de campaña acordada por la casi totalidad de los partidos políticos, hay que lamentar de nuevo la actitud de EH Bildu (partido integrado en la coalición Los Pueblos Deciden), que anoche decidió no suspender su mitin de Basauri; como también cabe reprobar el comportamiento barriobajero de ese lumpen de más de dos patas que todavía se arrastra sobre el suelo de este país, y que nada más conocer la noticia del asesinato de Carrasco se apresuró a escribir un manual de sociología de taberna en 140 caracteres para justificar la muerte de la dirigente popular.

 

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3 Comments to “No más asesinatos políticos”

  1. neike dice:

    Como fastidia no poder culpar a la ETA o a los socialistas, eh?? Pues nada, a aguantarse.

  2. Miguel Angel Gomez dice:

    Hola, ¿en que se basan exactamente para decir que ha sido un «asesinato político»?

  3. Redacción dice:

    NOTA DE LA REDACCIÓN: Asesinato político es aquel que se comete en función de la actividad política, sindical o social de la víctima, lo cual encaja perfectamente con este caso, si se demuestra finalmente que el crimen tuvo como móvil la venganza por decisiones que tomó la víctima en el ejercicio de su cargo