Pablo, vete ya

28. junio 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Parece que la dirección de Podemos va a realizar un análisis demoscópico para conocer las causas de su fracaso en el 26-J. Podrían ahorrarse ese esfuerzo si mirasen hacia arriba para encontrar al culpable. La voz de la calle dice que la prepotencia y el tacticismo de Pablo Iglesias espantan a buena parte del electorado de izquierdas. Los inmensos errores estratégicos cometidos por el líder de Podemos, tampoco ayudan a captar votos.

El año pasado, el Estratega Supremo de Podemos decidió impedir cualquier posibilidad de confluencia con IU, tanto en las Elecciones Autonómicas del 24 de mayo, como en las Generales del 20 de diciembre. Las candidaturas municipalistas de izquierda apoyadas, entre otros, por Podemos y por IU, no sólo fueron la prueba del error de Iglesias, sino que también constituyeron el único sorpasso generalizado que se ha vivido en este país.

Además, el líder de Podemos fue incapaz de practicar la horizontalidad que dice defender, vetando en todo momento la posibilidad de que las bases de Podemos decidieran en referéndum cuál debía ser la política de alianzas de su organización.

En lugar de la confluencia que pedía la calle, el Estratega Supremo de Podemos se enfrascó en una batería de ataques incomprensibles e injustificados contra IU y el PCE. Fue la época de los “pitufos gruñones” y de las “mochilas pesadas”, en una espiral que más tenía que ver con su frustración personal por no haber podido medrar en IU, que con las necesidades de unas clases populares expoliadas y machacadas por el neoliberalismo.

Los resultados del 20-D demostraron el fracaso de Iglesias, ya que de haberse mantenido de forma natural la confluencia de las Municipales, el sorpasso respecto al PSOE se hubiera materializado en diciembre.

El siguiente error de Pablo Iglesias fue lanzar una oferta de diálogo a Pedro Sánchez a través de los medios de comunicación, y en unos términos tan arrogantes, que molestaron a propios y extraños.

Convocadas las nuevas elecciones generales, el Estratega Supremo de Podemos cambió diametralmente su opinión respecto a IU, y lo que antes eran “pitufos gruñones” y “mochilas pesadas”, ahora se tornaba en un matrimonio de conveniencia cuyo único propósito era buscar el millón de votos que el partido de Alberto Garzón obtuvo en diciembre.

Antesala del último gran error estratégico de Pablo Iglesias, y que ya comentamos hace dos semanas en este mismo espacio. La actitud blanda y condescendiente de Podemos hacia el PSOE, considerando como “partido hermano” a quien pactó con el PP la reforma del artículo 135 de la Constitución, desconcertó a buena parte del potencial electorado de izquierdas.

Por eso, sería muy deseable para la izquierda española que Pablo Iglesias pusiera punto final hoy mismo a su carrera política, y se dedicara a convencer a sus alumnos universitarios que en un sistema electoral de una vuelta como el español, se convierte mágicamente en otro “de doble vuelta” cuando se convocan unas nuevas elecciones que nada tienen que ver con las anteriores.

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