Pedro Morenés y el nacionaljudaísmo

3. diciembre 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El ministro español de Defensa, Pedro Morenés, acudió ayer a un país que incumple sistemáticamente la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención de Ginebra y las resoluciones de la comunidad internacional. El ministro español de Defensa, Pedro Morenés, visitó ayer un Estado que es factor de conflictos bélicos en su región y que usa el genocidio como arma política. El ministro español de Defensa, Pedro Morenés, viajó ayer a una nación que se encuentra en plena deriva ultraderechista hacia un futuro marcado por el fundamentalismo religioso más excluyente. El ministro español de Defensa, Pedro Morenés, se presentó ayer en una base aérea israelí de la que quizá salieron algunos de los aviones que asesinaron a más de 500 niños durante la última ofensiva militar israelí en Gaza.

Pedro Morenés fue ayer a Israel para preguntar por los precios de los drones, ya que el régimen de Rajoy piensa dedicar 10.000 millones de euros de dinero público a la adquisición de estas máquinas de guerra, y aún no sabe si se los va a comprar al Estado terrorista de Israel o a la nación que más apoya al Estado terrorista de Israel en el ámbito internacional, es decir, a los Estados Unidos de América.

El régimen de Netanyahu guardaba un regalo inesperado para Morenés durante su estancia en Israel: el anuncio de elecciones anticipadas tras la decisión de expulsar del gobierno israelí a los ministros moderados que se oponen a la nueva Ley Básica que define a Israel como “Estado-nación judío”, quebrantando el principio político contemporáneo de separación entre religión y Estado, y estableciendo las bases para la posterior discriminación de las minorías religiosas.

Mientras el nacionaljudaísmo se va asemejando cada vez más al nacionalcatolicismo de la dictadura franquista, el país al que algunos analistas mediáticos definen como “la única democracia de Oriente Próximo” se dispone a iniciar un viaje hacia un pasado remoto en el que el poder político y el poder religioso vivían fusionados. Si la España ultrarreligiosa de los Reyes Católicos cometió la canallada de expulsar a los judíos españoles de su propio país, el Israel ultraortodoxo y racista de Netanyahu está sentando las bases para perpetrar esa misma felonía con los casi dos millones de ciudadanos israelíes que no profesan la fe judía. Para vergüenza de las autoridades de Tel Aviv, la diferencia entre ambos hechos es de casi cinco siglos.

Vergüenza como la que impregna al régimen de Rajoy después de conocerse el dato de que piensa gastarse 10.000 millones de euros en máquinas de guerra, sin haber cubierto antes las crecientes necesidades sociales que generan sus propias políticas neoliberales. La reforma del artículo 135 de la Constitución Española, pactada por PSOE y PP en verano de 2011, obliga a pagar la deuda pública antes de dedicar el presupuesto del Estado a cubrir las necesidades sociales establecidas en la Carta Magna. Pero lo que no dice este artículo es que sea obligatorio comprar drones antes de garantizar el poder adquisitivo de las pensiones (art. 50), antes de proveer las “prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo” (art. 41), o antes de “organizar y tutelar la salud pública” a través de “los servicios necesarios” (art. 43).

Sirva como dato comparativo de la sinrazón en la que nos encontramos el hecho de que el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas haya suspendido la asistencia a los refugiados sirios porque la comunidad de países donantes le debe 64 millones de dólares, mientras España en solitario piensa gastar más de 10.000 millones de euros en la adquisición de drones. Como diría el maestro Anguita, “malditas sean las guerras y los canallas que las apoyan”.

 

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