Personas honestas, neoliberales y Carlos Floriano

8. abril 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Después de casi cinco años de crisis, las personas honestas han podido aprender unas cuantas cosas. La primera es que la Humanidad se divide entre personas honestas y neoliberales (obsérvese que en este segundo tipo se ha omitido el sustantivo “personas”). La segunda es que la inmensa minoría que forma este segundo grupo es la que detenta el poder económico y político en casi todo el planeta. La tercera es que los neoliberales sólo buscan instalar un modelo económico en el que todo esté permitido con tal de que los ricos acrecienten sus fortunas (competitividad, lo llaman…). La cuarta es que, como acaba de demostrar el Tribunal Constitucional portugués, las políticas neoliberales no caben en las Constituciones de aquellos países que, como Portugal o España, han adoptado el Estado del Bienestar como modelo socioeconómico.

La quinta cosa que han aprendido las personas honestas de esta crisis es que los neoliberales no van a detener su maquinaria DRP (Desregulaciones–Recortes–Privatizaciones) por muchos tribunales constitucionales que se les opongan. Así, el primer ministro portugués Pedro Passos Coelho ha reaccionado contra la sentencia del Tribunal Constitucional que anulaba la retirada de la paga extra de verano a los funcionarios y a los pensionistas, así como las rebajas del subsidio por desempleo y por enfermedad, cargando contra esta instancia judicial, y anunciando recortes masivos en educación, sanidad, prestaciones sociales y empresas del Estado para compensar el importe de lo anulado.

El Mariano Rajoy portugués ha perdido una ocasión de oro para respetar el principio constitucional de división de poderes, y para rectificar sus equivocadas e ilegales medidas de política económica. En lugar de ello, se ha limitado a cumplir las órdenes de una Troika que carece de cualquier legitimidad democrática.

Éste y los demás neoliberales del planeta actuarán así mientras el pueblo soberano se lo permita. Y cuando el pueblo comience a no permitirlo (y esta es la sexta enseñanza de la crisis), el pueblo movilizado en la calle será tachado de violento, de radical, de terrorista por aquellos que no dudan en anteponer los intereses económicos de los más poderosos sobre los principios constitucionales recogidos en nuestra Carta Magna. Y aquí es donde entran en juego el vicesecretario de Organización y Electoral del PP, Carlos Floriano, y su patético discurso pronunciado el sábado en Cáceres.

Según Floriano, los escraches que realizan los desahuciados inmobiliarios y los afectados por las hipotecas son obra de la “izquierda violenta y antidemocrática, a la que le importa poco o nada los desahucios y los desahuciados”. El dirigente popular continuó diciendo que “nosotros somos los que tenemos la fuerza de los votos, de la democracia, la fuerza de casi once millones de españoles que están con nosotros en este proyecto nacional”.

El primer exabrupto de Floriano indica que los escraches han sido capaces de poner nerviosos a los dirigentes del régimen de Rajoy, por lo que después de dos huelgas generales y de miles de movilizaciones sociales ignoradas, se convierten en el único camino a seguir para conseguir que el Consejo de Ministros deje de pisotear la Constitución Española cada vez que se reúne. Como dice la sabiduría popular, “ladran, luego cabalgamos”.

Pero la última expresión de Floriano es conceptualmente más interesante porque nos conduce a una pregunta trascendental: ¿cuál es la legitimidad del Gobierno de España en estos momentos? Suponiendo que vencer en las urnas con un programa electoral ficticio otorgase algo de legitimidad a los populares, Floriano no parece muy consciente de que el 44,6% de votos obtenido en noviembre de 2011, se ha convertido en un 35,0% estimado por el CIS en enero (antes del estallido del caso Bárcenas) y luego en el 24,5% que ayer otorgaba Metroscopia en la encuesta publicada por El País.

Aunque si optamos por pensar –como hace Floriano– que la realidad es una foto fija que no cambia durante cuatro años, habremos de concluir que el PP de abril de 2013 es exactamente el mismo de abril de 2009, cuando un presunto delincuente llamado Luis Bárcenas era tesorero y senador del Partido Popular.

En cualquier caso, Floriano tendrá ocasión de aclarar algunos conceptos políticos con motivo del viaje que realizará esta semana a la ciudad argentina de Rosario para asistir a un seminario político en compañía de otros destacados miembros del Partido Popular como José María Aznar, Esperanza Aguirre o Jaime Mayor Oreja. Allí podrá preguntarle al ex presidente del Gobierno español cuestiones interesantes como por ejemplo cómo contar mentiras sobre atentados islamistas para intentar ganar votos, o cómo engañar a un país sobre armas de destrucción masiva y no meterse después en un agujero.

 

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