Pinchar la burbuja

1. agosto 2011 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

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En una entrevista concedida este fin de semana a Radio Nacional de España, el candidato socialista a la presidencia del Gobierno, y ex ministro del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, señalaba que el mayor error cometido durante el mandato de éste último fue no haber explotado a tiempo la burbuja inmobiliaria.

 

Con ello, Alfredo Pérez Rubalcaba reconocía no sólo una alarmante carencia de conocimientos económicos en el seno del Gobierno, sino también un preocupante seguidismo respecto a las directrices emanadas del poder económico y financiero de nuestro país durante la segunda mitad de la llamada “década de oro” del ladrillo.

 

De acuerdo con la ley de la oferta y la demanda, era imposible que el periodo en el que se estaba produciendo la mayor oferta de viviendas en el mercado inmobiliario español, coincidiera con la época en la que estos bienes inmobiliarios alcanzaban el precio más caro de la historia.

 

Algo fallaba, y ese algo se llamaba especulación, se llamaba conspiración para alterar el precio de las cosas, se llamaba sobrevaloración de bienes inmuebles, y se llamaba también espectacular crecimiento económico de España respecto a la media de la Unión Europea, motivo de enorme satisfacción para Aznar primero, y para Rodríguez Zapatero después, cuando acudían a las reuniones de Bruselas.

 

El candidato socialista reconoce ahora el error (lo cual es admirable en un político en ejercicio), admitiendo que, en el caso de haber actuado de otra manera, España no habría sumado a la crisis financiera mundial su particular crisis inmobiliaria.

 

No obstante, si el Gobierno de Rodríguez Zapatero se equivocó permitiendo la burbuja, ¿qué nos hace pensar que no se está volviendo a equivocar echando sobre las espaldas de los menos favorecidos el peso de la recuperación económica? Todas las medidas antisociales ordenadas por el poder económico y financiero, y ejecutadas por el Gobierno y el Parlamento español, no son más que un contrasentido que nos introduce más en el túnel, en lugar de acercarnos a la salida.

 

Quienes se dedican a la economía productiva en este país coinciden en señalar que la debilidad de la demanda interna es el principal factor que impide la recuperación de nuestras cuentas. Las rebajas salariales, los ataques a la negociación colectiva, la devaluación de las pensiones, el recorte de derechos sociales, o la drástica reducción del gasto público, constituyen una batería de medidas que atentan directamente contra el consumo de bienes y servicios por parte de las familias.

 

De hecho, todos los países de la UE que cuentan con un mayor poder adquisitivo que España, han salido o están en vías de salir de la recesión.

 

Rubalcaba debería tener en cuenta que el Gobierno del que formaba parte ya se equivocó una vez en economía, y que, si no anula todas las medidas antisociales impuestas en los últimos tiempos, se equivocará de nuevo.

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