Políticas energéticas y el corte del orinal

28. febrero 2011 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

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En términos generales, podríamos decir que la política energética del gobierno de Rodríguez Zapatero es algo así como el corte de pelo del orinal, es decir, aquel que consiste en cubrir la cabeza con semejante utensilio para cortar los flecos sin ocuparse de las raíces.

 

De repente, una revuelta social en Libia produce una rebaja de la velocidad máxima a la que se puede circular por las autopistas y autovías españolas, sin que el país norteafricano haya reducido sus exportaciones de petróleo, y en medio de un encarecimiento generalizado de los combustibles, producido –sobre todo– porque las grandes compañías petroleras están cobrando más por el proceso de refino.

 

Ningún miembro del gobierno socialista menciona esta última circunstancia, ya que la idea genial que surge en el Consejo de Ministros (quizá aconsejada por alguna de esas dos lumbreras del pensamiento occidental llamadas Miguel Sebastián y Rosa Aguilar) es la de hacer que los automóviles vayan más lentos y, por lo tanto, contaminen durante más tiempo.

 

La alarma ante la posibilidad de que el barril Brent llegue a los 200 dólares (su máximo histórico fue de 147 en julio de 2008, y ahora se sitúa alrededor de los 118) es absolutamente infundada, sobre todo, teniendo en cuenta que el mayor productor mundial, Arabia Saudita, y la mayoría de los países de la OPEP están a favor de un acuerdo global para mantener el precio estable entre los 70 y los 80 dólares.

 

Entonces, ¿cuál es el motivo de esta persecución contra el automovilista, manifestada también con la implantación de las llamadas “vías pacificadas” en las que sólo se puede circular a 30 km/h? Desde luego, medioambiental, no, ya que un vehículo contamina más cuanto más tiempo esté funcionando y cuanto más baja sea la velocidad insertada en su cambio de marchas.

 

¿Económica? Tampoco, puesto que nada hace pensar que un descenso en la velocidad máxima permitida vaya a rebajar el coste del carburante a pie de gasolinera.

 

Más bien parece que los gobernantes pretenden acostumbrarnos a una nueva situación de empobrecimiento generalizado, con salarios y pensiones a la baja y beneficios empresariales al alza, en la que el vehículo privado vuelva a convertirse en un lujo al alcance de una minoría.

 

De hecho, antes de las deslocalizaciones masivas hacia los países de Extremo Oriente, casi toda su ciudadanía se desplazaba en bicicleta y comía un cuenco de arroz al día. Quizá su pasado sea nuestro futuro, en una Europa cada vez más empobrecida que ve cómo la riqueza se produce (aunque no se redistribuye) en otras latitudes.

 

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4 Comments to “Políticas energéticas y el corte del orinal”

  1. Lygeum dice:

    Creo que la argumentación es demagógica. Cosa que me sorprende en esta casa.
    Para saber si se contamina más o menos hay que demostrar cuándo se consume más en recorrer 100km. Si yendo a 120 o a 110km/h

    Probablemente -no, seguro- que se consume mucho menos combustible para recorrer una distancia dada yendo a 100 que a 110 o 120km/h ya que el incremento de combustible es exponencial mientras que el aumento de velocidad es lineal. Eso me lo explicó hace tiempo un profe de mecánica del automóvil.

    Lo de las calles a 30km/h es una medida de convivencia, para evitar conflictos con peatones y ciclistas. Y eso tiene que ver con la distancia de frenado.

    Que hay que reducir no la velocidad sino la movilidad, es algo incuestionable si queremos ir a un mundo sostenible. Y deberían haber empezado por los aviones.

    No entiendo este desarrollismo que os ha invadido hoy.

  2. Lygeum dice:

    Según las estadísticas del IDAE, el consumo medio de un coche de gasolina en España cuando circula a 120 km/h es de 8,58 litros cada cien kilómetros. A 110 km/h, el consumo baja a los 7,64 litros. El ahorro entre una velocidad y otra es de 0,94 litros por cada cien kilómetros, un 11%.

    Así que vosotros mismos.

  3. Lygeum dice:

    Eso sí, se tardan 4´5 minutos más en recorrer los 100km. No sé si podrían soportarlo algunos.

  4. Redaccion Crónica dice:

    Amigo Lygeum. Sabes que este diario apuesta por la sostenibilidad social, económica y medioambiental como norma de futuro. Lo que pretendemos denunciar aquí (quizá sin habernos explicado bien) es que la única respuesta del Gobierno de España ante un encarecimiento de combustibles provocado por las petroleras es una medida improvisada y de dudosa efectividad práctica, como la reducción de la velocidad máxima en autovías y autopistas.
    Hace décadas que se sabe que el petróleo se acaba y que hay que buscar fuentes de energía alternativas. Algunos estudios hablaban del año 2020 como el de la última gota de petróleo, otros del 2040. Pero lo cierto es que en 2011 el número de vehículos eléctricos en el parque móvil español es meramente testimonial. El problema no debe ser el vehículo privado, sino el vehículo contaminante.
    En cuanto a la velocidad de 30 km/h en ciertas zonas urbanas, tienes razón en cuanto a su valor como medida de convivencia (algo que los buenos conductores ya practicaban por aquello de «adaptar la velocidad a las circunstancias de la vía»), pero aquí de lo que hablamos es de ahorro de combustible, y desde ese punto de vista, también es dudosa su eficacia, porque un vehículo en cuarta velocidad consume más que en quinta.
    De todos modos, muchas gracias por tus interesantes aportaciones, ya que de lo que se trata es de intercambiar puntos de vista para alcanzar las mejores conclusiones.
    Un cordial saludo.