Políticos dopados

27. abril 2017 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Si a los deportistas dopados se les anulan todos sus triunfos deportivos, ¿por qué no se anulan todos los triunfos electorales a los partidos políticos dopados? Seguramente, porque en este país de charanga y pandereta se valora más el deporte que la Política.

Sin embargo, los casos Gürtel, Palau, Eres, Púnica, Pallerols o Lezo demuestran que el PP, el PSOE de Andalucía y CiU han estado realizando competencia desleal en los procesos electorales celebrados durante las últimas décadas, gracias a inyecciones ilegales de dinero empresarial (en el caso del PP y CiU) o a la práctica del clientelismo a gran escala (en el caso del PSOE andaluz).

El pueblo español explotaría de indignación si se demostrara que el Real Madrid y el FC Barcelona habían ganado 27 de las últimas 32 Ligas disputadas gracias al dopaje de sus jugadores y a la compra masiva de la voluntad de los árbitros. Por el contrario, nadie objeta el resultado de las elecciones que ganaron esos partidos políticos corruptos, cuya imagen fue lavada mediante campañas propagandísticas pagadas con dinero negro robado originariamente de las arcas públicas.

En España, casi nadie se alarma por el hecho de que Indra, una de las empresas implicadas en los casos de corrupción del Partido Popular, sea la empresa contratada por el Ministerio del Interior para realizar el recuento de votos en las elecciones generales.

Y tampoco se irrita casi nadie después de saber que Jesús Gómez (diputado autonómico del PP en Madrid y exalcalde de Leganés entre 2011 y 2015) advirtió en varias ocasiones a Esperanza Aguirre y a la dirección nacional del PP sobre los asuntos turbios de Ignacio González, sin obtener más respuesta que su defenestración en la lista para las elecciones municipales de 2015.

La reforma laboral de 2012, la ley Mordaza, la ley Wert, las privatizaciones de empresas públicas, los recortes presupuestarios o la subida del IVA cultural se aprobaron después de procesos electorales fraudulentos en los que ganó el partido que más propaganda pudo realizar de sí mismo gracias al dinero de su caja B, en franca competencia desleal con el resto de candidatos.

Sin embargo, ninguna de esas medidas será anulada tras demostrarse el dopaje económico con el que acudió a las urnas el partido que las aprobó. Al fin y al cabo, esto no es Deporte; es sólo política.

 

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